Autoridades, colaboradores, aliados estratégicos y pacientes se reunieron en una ceremonia que celebró el legado de una obra nacida con propósito misionero en 1955 y que hoy se proyecta al futuro con renovada visión. Durante su intervención, Ximena Pacheco, Gerente General del Hospital Vozandes Quito, recordó los inicios del hospital y el significado espiritual que ha guiado su labor: “Hace setenta años, un grupo de hombres y mujeres decidió algo maravillosamente: hacer medicina con fe. No sólo curar, sino también acompañar, escuchar y sostener”. Ximena destacó que la nueva torre “no se levantó solo con cemento, sino con grandes historias y sueños”, reflejando el esfuerzo de generaciones de profesionales que han unido ciencia, corazón y servicio. “Aquí la medicina se practica con todo el corazón, porque cuando el alma sana, todo el cuerpo lo celebra”, enfatizó. La celebración incluyó momentos de gratitud y reflexión sobre el legado espiritual y humano que caracteriza al hospital. “El Hospital Vozandes no es solo una institución, es un legado vivo”, expresó Pacheco, al recordar que nació como un albergue indígena y hoy se ha convertido en un referente nacional y regional en salud holística. Además, destacó que la Bless Health Tower representa “una visión de salud más integrada, donde la excelencia científica se une con la sensibilidad humana, la tecnología con la empatía y la eficiencia con la compasión”. También te puede interesar: Los 10 países que lideran la producción de café a nivel mundial Por su parte, Daniel Shedd, Presidente del Directorio, Hospital Vozandes Quito, evocó los orígenes de la institución con una metáfora llena de fe: “El hospital empezó como una semilla pequeña, y Dios ha permitido durante estas siete décadas que crezca con la dedicación de doctores, enfermeras y colaboradores. Este edificio es un testimonio de la fidelidad de Dios”. Shedd, quien ha acompañado al hospital por más de cuatro décadas, subrayó que la nueva torre es la culminación de un sueño compartido, concebido por varios directivos y hecho realidad gracias al esfuerzo colectivo. El evento también estuvo marcado por conmovedores testimonios de pacientes, quienes destacaron la calidez humana y el acompañamiento espiritual que caracteriza al Hospital Vozandes. Historias como la de Heidi Costales, sobreviviente de cáncer de mama, o la de Manuel, quien superó una emergencia médica, reafirmaron el propósito del hospital: servir con amor, fe y excelencia. Con 70 años de historia, el Hospital Vozandes Quito se proyecta hacia el futuro con la convicción de seguir siendo un refugio de sanidad, esperanza y compasión, honrando a Dios y al servicio del Ecuador.