Con esta alianza, Holcim utilizará 6.445 metros cúbicos de agua tratada en los próximos cinco años para la producción de concreto sostenible en su planta de Pifo, sustituyendo el uso de agua potable. Este volumen equivale a más de dos piscinas olímpicas o al agua necesaria para elaborar concreto sostenible con el cual se pueden construir 3.900 viviendas de un piso, contribuyendo directamente a la conservación de los recursos hídricos del país. “La sostenibilidad no es solo una meta: es el único camino posible para construir un Ecuador resiliente y responsable. Este logro reafirma nuestro compromiso con la innovación, la transparencia y la gestión sostenible de los recursos”, expresó Dolores Prado, CEO de Holcim Ecuador, al recibir la autorización. Holcim impulsa múltiples acciones para optimizar el uso del agua: en su planta de cemento en Guayaquil ha sustituido el 36% del uso de agua fresca mediante la captación de agua lluvia en sus lagunas industriales, mientras que en sus plantas de concreto recupera más del 30% del agua utilizada gracias a sistemas de reciclaje de agua de proceso, agua lluvia y alianzas industriales con empresas como Tesalia cbc, Oletnat, Bimbo. Solo en 2024, la compañía logró una reducción del 26,33% en el consumo de agua fresca. También te puede interesar: Pfizer compra Metsera por USD 10.000 millones y refuerza su estrategia para liderar en medicamentos contra la obesidad Estas acciones forman parte de su estrategia para convertirse en una empresa Agua Positiva al 2030, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 6, 12 y 17, que promueven la gestión responsable del agua, la producción sostenible y la cooperación entre sectores. Con más de 100 años de trayectoria, Holcim Ecuador continúa construyendo progreso para las personas y el planeta. En los últimos tres años ha invertido más de 30 millones de dólares en proyectos de descarbonización y sostenibilidad, consolidándose como líder en soluciones innovadoras y sostenibles para la construcción. Con esta iniciativa, Ecuador da un paso decisivo hacia un modelo industrial más sostenible, demostrando que la colaboración entre el sector público y privado es clave para garantizar el desarrollo integral de las futuras generaciones.