Actualmente, contamos con una enorme <span style="font-weight: bold;">cantidad de herramientas y sistemas</span> que nos ayudan a medir, administrar y maximizar nuestro rendimiento. El campo de batalla tecnológico está lleno de miles de aplicaciones y software que pretenden mejorar nuestro día a día. Algunas webs de tecnología como Zapier mencionan hasta<span style="font-weight: bold;"> 25 ‘apps’ para mejorar nuestra productividad personal</span> y gestionar bien el tiempo, cuando una persona solo necesita utilizar entre cuatro y cinco aplicaciones al día. <br /> <br /> El estudio realizado por McKinsey Global Institute (MGI) sobre el uso de la tecnología para la productividad, ‘Unlocking value and productivity through social tecnology’, informa que se dedica hasta <span style="font-weight: bold;">un 61% del tiempo para administrar el trabajo, en lugar de hacerlo. </span>Es decir, se destina más de la mitad de una jornada a organizar o evaluar situaciones laborales mediante distintas herramientas y ‘apps’. Un auténtico descalabro. El método Pomodoro es uno de los más conocidos en lo que se refiere a la organización de actividades diarias. Pero para Lara García, psicóloga laboralista de El Prado Psicólogos, no siempre funciona.<br /> <br /> “Los 25 minutos de concentración y 5 de descanso que sugiere esta técnica pueden no funcionar con una app”, explica. “Si en el turno del descanso la aplicación te dice que tienes que volver al trabajo y no lo haces, hay un problema. Muchas ‘apps’ te ponen gráficos para mostrarte que no has sido productivo, lo que puede generar aún más desmotivación”. <br /> <br /> Una investigación realizada por una de las empresas pioneras en inbound marketing, Hubspot, analizó precisamente el riesgo del uso de la tecnología en el trabajo y sentenció que,<span style="font-weight: bold;"> a mayor tecnología, menos eficiencia. </span><br /> <br /> Descubrieron que usar demasiadas herramientas y aplicaciones de productividad <span style="font-weight: bold;">era contraproducente e inefectivo</span> dada la redundancia de muchas de ellas. La encuesta hace hincapié en el hecho de que contamos con muchas ‘apps’ repetidas o muy parecidas con fines similares y que, aun así, escribimos en lápiz y papel. <br /> <br /> También nos enfrentamos a que la mayoría de las veces miramos de forma automática el móvil. “Tener adquirido ese hábito hace que las propias ‘apps’ <span style="font-weight: bold;">sean excusas para ver cómo va tu rendimiento,</span> por ejemplo, pero hace que te desvíes de forma inconsciente hacia otras aplicaciones”, explica la psicóloga Lara García. <br /> <br /> El pilar fundamental para ser productivo radica <span style="font-weight: bold;">en minimizar al máximo las interrupciones.</span> El año pasado, la American Pshycological Association (APA) recogió en un amplio estudio la gran importancia de aumentar la capacidad de atención en una sola tarea y de <span style="font-weight: bold;">reducir por completo las distracciones digitales para ser más productivo. </span><br /> <br /> La OMS estima que los españoles tienen entre un 6% y un 9% de conductas compulsivas ligadas a la tecnología. Elisa Sánchez, experta en salud laboral del COP, corrobora la idea de que la tecnología tan solo es una herramienta y que lo más importante es la motivación personal. <br /> <br /> Sánchez asevera que cuando no tenemos claro un objetivo concreto o unas prioridades la distracción es aún mayor y, en consecuencia, somos menos productivos. <br /> <br /> <span style="font-weight: bold;">Las redes, ¿el enemigo?</span><br /> <br /> Son numerosas las investigaciones que hablan del uso de la tecnología y las redes sociales en el entorno laboral, donde aseguran que los individuos, gracias a estas herramientas, <span style="font-weight: bold;">se hacen más sociables en el trabajo, aunque disminuye su productividad. </span>Un debate amplísimo y complejo, ya que su uso es también necesario e imprescindible en sectores como el de la comunicación, los community manager, el marketing digital, la figura del social media manager, entre otros.<br /> <br /> Fuente: El Comercio, Revista Líderes