En su caso, el grupo con sede en el Paseo de la Castellana de Madrid cuenta los días para poner a prueba su globo espacial. Será durante la tercera semana de diciembre, en una fecha aún sin precisar, con todas las miradas puestas en el Instituto Tata de Investigación Fundamental, en Hyderabad, India. Si todo marcha como se espera, el siguiente vuelo se realizará a finales de la próxima primavera con la intención de poner en marcha la compañía de transporte espacial en 2025. Según los planes de la empresa, el objetivo de la aeronave consiste en rozar los 400 viajes comerciales con más de 3.000 pasajes vendidos para entonces. Con un precio por billete que puede alcanzar los EUR 200.000, la compañía estaría en condiciones de facturar alrededor de 600 millones en el plazo de siete años, con estaciones para despegue situadas en los cuatro continentes. Este tipo de vuelos en el espacio cercano, de hasta 40 kilómetros de altitud, resultan mucho más baratos que los orbitales (300 kilómetros de la Tierra), que requieren una preparación especial de los tripulantes con precios de hasta 50 millones de dólares por plaza. Entre los anteriores se encuentran los vuelos suborbitales, con capacidad para menos de diez pasajeros, que alcanzan una altitud de 110 kilómetros sin entrar en órbita y precios por persona de entre USD 250.000 y USD 500.000. También te puede interesar: José Granda, el científico ecuatoriano que logró entrar a la NASA El objeto social de la compañía española consiste en el desarrollo de tecnología aeroespacial y aeronáutica "para diseñar, construir, probar y operar sistemas aeroespaciales y terrestres para transportar personas y cargas a la estratosfera de forma segura". Esta última frase posiblemente aparecerá subrayada en los folletos publicitarios que Halo Space deberá confeccionar cuanto el sueño de ver la curvatura de la tierra desde el espacio se convierta en realidad. Experiencia exclusiva Sin prisa ni pausa, la empresa incubada por la consultora global Arthur D. Little aspira a convertirse en la referencia del turismo espacial gracias a la versatilidad de su nave. Se trata de una cápsula diseñada para acoger a ocho pasajeros y un piloto, con ventanas panorámicas que permitirán admirar el planeta azul a una altitud de 40 kilómetros del nivel del mar. La vivencia promete ser inolvidable, con derecho a selfies a bordo y con todos los ingredientes para satisfacer a los turistas más inquietos del mundo o a los amigos de las experiencias exclusivas. Castrillo también asegura que los objetivos del primer vuelo consisten en "lanzar con éxito nuestra cápsula, alcanzando una altitud de 35 kilómetros antes de descender, y finalmente aterrizar. En el proceso, validaremos los algoritmos de simulación de vuelo, probaremos la comunicación entre la cápsula y el control de vuelo y recogeremos miles de puntos de datos de los sensores instalados en la cápsula" Fuente: El Economista