El Informe es un buen trabajo científico y el éxito de sus predicciones a lo largo de estos 40 años ha establecido firmemente la ciencia del calentamiento global. ¿Qué es ese ‘gas de efecto invernadero’? Ya en el siglo XIX, otros científicos habían demostrado que el dióxido de carbono era lo que hoy llamamos un “gas de efecto invernadero”. En la década de los 50 del siglo XX, los científicos predijeron el aumento de la temperatura en varios grados producido por la quema de combustibles fósiles. En 1972, John Sawyer, responsable de investigación de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, escribió un artículo de cuatro páginas publicado en la revista Nature que resumía lo que se sabía hasta ese momento. El artículo predecía un calentamiento de casi 0,6 C para finales del siglo XX. El encuentro de Woods Hole reunió a 10 distinguidos científicos del clima, que habían solicitado asesoramiento a otros investigadores del mundo. El grupo estaba liderado por Jule Charney, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), uno de los estudiosos de la atmósfera más respetados del siglo XX. El informe expone claramente lo que se sabía sobre los posibles efectos del incremento de dióxido de carbono en el clima, así como las incertidumbres. La conclusión del informe fue clara: Estimamos que el calentamiento más probable al duplicar las emisiones de CO2 estará cerca de 3ºC 3 con un margen de error de 1,5ºC. Durante los 40 años transcurridos desde aquella reunión, la media anual de concentración de CO2 en la atmósfera, medida en Mauna Loa, Hawaii, se ha incrementado cerca de un 21%. Durante el mismo periodo, la temperatura media global de la superficie terrestre se ha incrementado en torno a 0,66ºC, casi exactamente lo que podría haberse esperado si una duplicación de CO2 produce cerca de 2,5ºC de calentamiento, justo un poco por debajo de su mejor estimación. Un pronóstico notablemente premonitorio. Base científica El informe ejemplifica cómo trabaja la buena ciencia: tras un examen desde los puntos de vista físico y químico, se establece una hipótesis, y, basándose en los resultados de su investigación, se hacen predicciones sólidas. En este caso: que el calentamiento entre 1,5ºCy 4,5ºC vendría acompañado de una duplicación del CO2 atmosférico. En ese momento, las temperaturas globales, a falta de sus hipótesis y ciencia, podría haberse esperado que se mantuvieran prácticamente iguales durante los 40 años posteriores, que se enfriaran un poco, posiblemente incluso que enfriaran mucho, o que calentaran un montón (o un poco). Los autores del Informe Charney no resumieron sin sentido crítico la ciencia. También actuaron de forma escéptica, intentando encontrar factores que pudiesen invalidar sus conclusiones. Así, determinaron: Hemos intentado, pero no ha sido posible encontrar efectos físicos pasados por alto o subestimados que puedan reducir el calentamiento global estimado actual como consecuencia de la duplicación del CO2 atmosférico a proporciones insignificantes o revertirlas completamente. Durante los 40 años siguientes, como el mundo se calentó tal y como Charney y sus compañeros esperaban, la ciencia del cambio climático mejoró, con modelos que incluyeron los factores que faltaban en las conclusiones de 1979. Sin embargo, esta ciencia posterior solo ha confirmado las conclusiones del Informe Charney, aunque ahora son posibles muchas más predicciones detalladas sobre el cambio climático.