El pasado marzo, Guido Jalil asumió la presidencia de la Cámara Binacional Ecuatoriano Italiana (CBEI) con una visión concreta: fortalecer su rol más allá del vínculo bilateral y proyectarla como un articulador regional de negocios. El también CEO de Hunter encabezará una institución que, de acuerdo con sus datos, “reúne a más de 150 empresas socias activas, entre ellos empresas que representan entre el 40% y el 50% del PIB del Ecuador y alrededor del 70% de las exportaciones no petroleras”. Un gremio joven en trayectoria pero grande en alcance Con apenas ocho años de operación, la CBEI ha ganado peso dentro del ecosistema empresarial. Guido apunta a una expansión en dos frentes: número de empresas afiliadas y más servicios. “Queremos crecer en socios, y que ellos se sientan respaldados”, señala. Su meta es cerrar el año con 200 miembros y ampliar su presencia territorial, hoy distribuida en Guayaquil, Quito, Manta y Cuenca. El enfoque también es conceptual. “Esta no es una cámara de italianos, es binacional”, enfatiza. La afiliación no depende del origen, sino del interés en generar vínculos con Italia en comercio, cultura o inversión. La nueva etapa se apoya en un directorio con perfiles empresariales de alto nivel como Munir Abedrabbo a cargo de la primera vicepresidencia; Brenda Ratti, la segunda; y, Luis Alberto Salvador, la tesorería. En la directiva también participan: Angelo Caputti, Jorge Ortiz, Sylka Sánchez, Pablo Campana, Bernardo Beaus, Michell Deheler, Bruno Leone y Caterina Costa. El alto ejecutivo lo define como un equipo con capacidad de ejecución y alta experiencia sectorial. También te puede interesar: Solo el 28% de las empresas latinoamericanas se siente preparada para afrontar los desafíos organizacionales hacia 2026 De lo bilateral a lo regional Guido Jalil plantea que la CBEI deje de operar únicamente en el eje Ecuador-Italia y avance hacia una visión regional. Su enfoque parte de la experiencia de Hunter, empresa con presencia en Ecuador, Perú, Colombia y Chile, y con exploración en Panamá. Esa trayectoria, explica, le ha permitido vincularse con otras cámaras italianas y con redes empresariales conectadas con Italia en distintos mercados. A partir de esa base, su objetivo es abrir más oportunidades para los empresarios ecuatorianos. La estrategia apunta a fortalecer la relación con Italia y Europa, pero también a aprovechar la “italianidad” presente en la región para conectar a la CBEI con grupos empresariales ya consolidados en otros países. En la práctica, esta visión busca traducirse en más misiones comerciales hacia Italia, un mayor acercamiento con inversionistas italianos y una red más dinámica para impulsar exportaciones ecuatorianas con valor agregado. USD 1.500 millones en intercambio bilateral y un reto estructural El alto ejecutivo señala que el intercambio vinculado a ese eje “está cerca de los USD 1.500 millones”, aunque su énfasis no está solo en el volumen, sino en la calidad de esa balanza. A su criterio, Ecuador todavía tiene espacio para fortalecer la exportación de productos con mayor valor agregado. En ese punto menciona rubros como atún, café y cacao entre los más relevantes, pero sostiene que el siguiente paso debe ser impulsar más elaborados. Del lado de las importaciones, destaca el crecimiento de vinos, licores, alimentos y moda italiana. En paralelo, advierte que el comercio internacional atraviesa un momento complejo por las guerras y tensiones globales, y plantea que Europa debería recuperar un papel más activo como factor de equilibrio en las relaciones multilaterales. Hunter: escala, datos e inteligencia artificial Presente en cuatro países y sigue en proceso de expansión. Según explica, la evolución de la empresa ha pasado por tres grandes etapas: la radiofrecuencia, el GPS global y, más recientemente, la inteligencia artificial y el uso de datos. Actualmente, Hunter registra 250.000 vehículos conectados en la región y más de un millón bajo vigilancia. La empresa cuenta además con cerca de 800 colaboradores y seis certificaciones. Para Guido Jalil, ese crecimiento también responde a una cultura interna que evita la complacencia. “Nunca estamos cómodos. Trabajamos con tecnología, debemos ser versátiles, siempre”, afirma. Conectar como estrategia El punto de conexión entre sus dos responsabilidades está en la articulación. Guido Jalil lo resume en una idea que toma de Steve Jobs: “unir puntos”. En Hunter, esa lógica le ha permitido conectar necesidades de sectores como seguros, banca, logística, farmacéuticas y compañías transnacionales, construyendo una red regional de clientes y aliados que hoy sostiene su expansión. Ese mismo principio busca trasladarlo a la CBEI: convertir el gremio en un espacio donde el relacionamiento empresarial se traduzca en inversión, comercio, misiones y alianzas de largo plazo. “Los amigos son los que hacen los mejores negocios”, resume. La agenda inmediata combina crecimiento y posicionamiento. En la CBEI el foco está en sumar más socios, ampliar la presencia territorial y fortalecer la agenda internacional; en Hunter, en profundizar la expansión regional y acelerar la consolidación tecnológica apoyada en datos e IA. Visto en perspectiva, su doble rol refleja una misma tesis empresarial: las organizaciones que logran conectar personas, mercados y capacidades, terminan capturando más valor.