“Tú eres perla que surgiste, del más grande ignoto mar, y si al son de su arrullar, en jardín te convertiste”. No es raro escuchar constantemente esta canción en el décimo mes del año, en esa voz -inigualable- de tenor del cantante Julio Jaramillo, quizás el personaje guayaquileño más icónico. Es que el mes de octubre es especial para quienes nacieron en la ciudad de Guayaquil. Este puerto ubicado en la Costa ecuatoriana, celebra su independencia que tuvo lugar un 9 de octubre de 1820, un evento crucial para la historia del Ecuador. 204 años después, el orgullo guayaco se siente a flor de piel. Quienes viven en esta ciudad disfrutan de actividades en honor a sus orígenes e identidad; y quienes viven afuera, regresan a su tierra para reencontrarse con sus raíces. Así, como Julio Jaramillo, hay muchos personajes que caminaron por las calles del Puerto Principal. En honor a ellos, hemos preparado una ruta turística donde te puedes encontrar con el pasado y disfrutar del presente de Guayaquil, ya que ahora es una urbe moderna e innovadora. Julio Jaramillo A pesar de que muchos latinoamericanos han atribuido la nacionalidad de este cantante a sus países, la realidad es que Julio Jaramillo nació en Guayaquil el 01 de octubre de 1935, por esta razón ese día fue proclamado como el Día del Pasillo Ecuatoriano. Conocido como el “Frank Sinatra Latinoamericano”, Julio Jaramillo grabó canciones icónicas como Nuestro Juramento, Reminiscencias, Cuando llora mi guitarra, entre otras. Se estima que grabó aproximadamente 2000 canciones y 49 de su autoría. Fresia Saavedra Conocida como “La Señora del Pasillo”, fue una de las mayores exponentes de este género. Nació en Guayaquil, un 9 de septiembre de 1933 y murió el pasado 18 de julio, en la misma ciudad. Es madre de la también cantante Hilda Murillo. Con tan solo 12 años, cantaba profesionalmente para programas infantiles en conocidas radios guayaquileñas, como Radio América. Posteriormente, grabó su primer disco en la disquera El Cóndor, a partir de esta experiencia, le propusieron ser parte del dúo Las Porteñitas, junto a Blanca Palomeque, otra gran cantante ecuatoriana. Fue maestra de escuelas fiscales y gestora cultural. La ruta de JJ 01. Monumento a Julio Jaramillo. Tomarte una foto con el monumento de Julio Jaramillo es una buena excusa para recorrer el Malecón 2000 hasta el Puerto Santa Ana, donde se encuentra la estatua en la Plaza Pilsener. Durante el recorrido, puedes disfrutar de una vista panorámica del Río Guayas a pie o desde La Perla, una noria de 57 m ubicada al norte del Malecón. 02. Museo de la Música Popular Julio Jaramillo y el Bohemio Puerto Santa Ana. A pocos metros del monumento de Julio Jaramillo se encuentra el Museo de Música Popular Julio Jaramillo, que también alberga la Escuela del Pasillo Nicasio Safadi en Puerto Santa Ana. Aquí hay fotografías inéditas del artista y réplicas. Al explorar Puerto Santa Ana, descubrirás otros museos, teatros, talleres de pintura y casas patrimoniales que reflejan el movimiento artístico de la ciudad. 03. Cementerio Patrimonial de Guayaquil. Ubicado en las faldas del Cerro del Carmen, el Cementerio Patrimonial de Guayaquil es “Patrimonio Cultural de la Nación” por su relevancia histórica y la belleza de sus monumentos. Aquí fue enterrado Julio Jaramillo, cuya tumba es un lugar de peregrinación para sus admiradores, quienes dejan flores y recuerdos en su memoria. La ruta de Fresia 04. Boulevard de la 9 de octubre, el corazón de la ciudad. La cantante ecuatoriana creció en las calles 9 de Octubre y Córdova, “cerca de todo, cuando la ciudad era pequeña”. La Avenida 9 de Octubre, una de las principales de Guayaquil, conecta el este y el oeste, abarcando 21 cuadras. Este lugar es conocido por su actividad comercial y cultural, y alberga sitios turísticos como el Hemiciclo de la Rotonda, el Puente 5 de Junio, el Malecón del Salado, el Parque Centenario y la Columna de los Próceres de la Independencia. 05. Teatros, Museos, y música porteña. En Guayaquil, la cultura guayaquileña se respira en lugares como el Teatro Centro de Arte, es uno de los espacios más destacados, donde se presentan obras teatrales, conciertos y exposiciones. El Museo Municipal de Guayaquil ofrece un recorrido por la historia local, mientras que el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) combina el pasado con el presente a través de sus colecciones y exhibiciones. Medardo Ángel Silva La letra del Pasillo “Al alma en los labios”, nace de un poema del mismo nombre, escrito por el poeta Medardo Ángel Silva, uno de los más destacados de la generación modernista en Ecuador y una figura central del movimiento literario guayaquileño conocido como la “Generación Decapitada”. Nacido en 1898, su vida fue breve pero intensa, marcada por una profunda sensibilidad y melancolía, temas recurrentes en su poesía. Silva, quien falleció trágicamente a los 21 años, dejó un legado imborrable en Guayaquil, siendo recordado como un emblema de la juventud y la pasión artística que aún resuenan en la cultura de la ciudad. También te puede interesar: Las 10 esculturas más curiosas del mundo La ruta del poeta niño 06. Catedral de Guayaquil. Este santuario religioso fue un lugar de gran importancia para Medardo Ángel Silva, ya que aquí fue bautizado. Este es un punto de partida simbólico, donde la vida del poeta comenzó a tejerse con la espiritualidad y la cultura de Guayaquil. 07. Parque Seminario. A poca distancia de la catedral, se encuentra el Parque Seminario, conocido también como Parque de las Iguanas. Este era uno de los lugares favoritos de Silva, donde solía sentarse a escribir y conversar con otros poetas e intelectuales de su tiempo. Aquí, bajo la sombra de los árboles y rodeado por el bullicio de la ciudad, Medardo encontró inspiración para muchas de sus obras. 08. Iglesia de San Agustín. El poeta Medardo, quien aspiraba a ser sacerdote, visitaba frecuentemente la Iglesia de San Agustín, donde tocaba el piano con gran habilidad. Este lugar refleja su conexión con el arte y la espiritualidad, y su arquitectura histórica transporta a los visitantes a la época en que Silva dejó su huella en la cultura guayaquileña. Por: Cristina Guevara