A diferencia de los miles de visitantes que arriban a diario, ella llegó en el Malizia II, un velero ecológico con el que atravesó el Atlántico por dos semanas junto a Svante Thunberg (su padre), Pierre Casiraghi (nieto del príncipe Raniero de Mónaco y de Grace Kelly), y el marinero Boris Herrmann. No se subió a un avión para ser consistente con sus convicciones al ser éste un medio de transporte altamente contaminante. A sus 16 años se ha convertido en uno de los rostros más relevantes de lucha por la crisis climática, pero hasta antes del 2018, Greta era solo una joven sueca preocupada por la tierra que heredarán las siguientes generaciones. Una mañana de agosto su vida cambió: decidió alzar su voz por ese planeta que desesperadamente necesita ayuda. Fue entonces cuando protagonizó una huelga estudiantil: se rehusó a asistir a la escuela hasta que se realicen las elecciones generales de Suecia. La razón: los incendios forestales en su país y el aumento evidente de temperatura en aquel verano europeo. Exigía a los gobernantes alinearse al Acuerdo de París que comprometió a los Estados a reducir las emisiones de carbono y a mantener el aumento de la temperatura media global por debajo de los dos grados centígrados (2°C). Con una campera amarilla y un cartel con las letras - Skolstrejk för klimatet- (huelga escolar por el clima en sueco), el rostro de Greta fue ganando notoriedad, a tal punto de generar un debate en el cual varios medios como The Times, periódico británico que la acusó de formar parte del lobby verde. Ingmar Rentzhog, CEO y Fundador de la empresa “We don´t have a time”, quien viralizó la imagen de Greta en su cuenta de Facebook el día de la protesta, había conocido a ella y su familia antes. El empresario presuntamente tiene conexiones con políticos y grandes empresas que van en busca de contratos gubernamentales. Ante esto, ella respondió con un contundente: “Yo me represento a mi misma…A mucha gente le encanta difundir rumores de que me pagan, que hay gente detrás de mí, pero soy absolutamente independiente y lo que hago es completamente gratis”. Sin embargo, lejos de toda polémica, Greta ha logrado inspirar a miles de jóvenes en todo el mundo a pedir por justicia climática en más de 270 ciudades del mundo con los hashtags #FridaysforFuture – Juventud por el clima que ha despertado el activismo de las nuevas generaciones. Mostraron al mundo que sus ojos están vigilantes ante las acciones que se deben tomar por el clima. Sus superpoderes Las palabras precisas pueden ser poderosas en el momento oportuno. Después de los plantones, Greta tenía mucho qué decir. Apareció en entrevistas donde mostraba un nivel de madurez impresionante para su edad, y fue invitada a dar discursos en conferencias sobre cambio climático donde dejó boquiabiertos a los adultos con sus razonamientos. Dentro y fuera de los escenarios ha dicho cosas impactantes: en una ocasión después, en la 24ª conferencia sobre cambio climático organizada por la ONU en Katowice (Polonia): “en el 2078 celebraré mi 75 cumpleaños. Para entonces, si tengo hijas o nietos, quizás me pregunten por qué esta generación no hizo nada cuando aún había tiempo para actuar”. El otro “superpoder”, según sus propias palabras es su síndrome de Asperger. Así lo definió tras responder la crítica que le acusó de estar trastornada, proveniente de uno de sus detractores. Pero Greta ha respondido con la inteligencia que le caracteriza: en una entrevista contó que antes de su lucha por el clima, estaba en casa “sin energía, amigos y no hablaba con nadie”. Ahora salió de su “encierro autista”, por una gran razón: Alzar la voz para luchar por nuestro hogar, el único que tenemos.Por: Cristina Guevara, ADN Sostenible