En un virtuoso páramo, la empresa General Motors repone su huella hídrica. Pero antes, en su planta de producción, la economía circular se encuentra en todos sus procesos. El páramo ecuatoriano es como un tesoro hídrico. Ahí, en las alturas, a varios niveles del mar, la neblina se transforma en agua y ésta provee del líquido vital a varias poblaciones gracias a sus humedales, lagunas y ríos cercanos. En Quito, una de estas zonas se encuentra al Nororiente del Distrito Metropolitano, entre la Reserva Ecológica Antisana y el Parque Nacional Cayambe Coca. Se trata del Área de Protección Hídrica Ponce-Paluguillo, la primera reserva de este tipo, con una extensión de 4200 hectáreas aproximadamente. Visitamos este encantador paisaje montañoso para conocer sobre el proyecto de Reposición de Huella Hídrica de la empresa General Motors (GM OBB). Nos acompañaron en el trayecto miembros de FONAG (Fondo para protección del Agua) quienes junto a los guardapáramos (los guardianes de los páramos fuente de agua) nos ayudaron a ingresar en ese maravilloso ecosistema donde se encuentra un Bosque de Polylepis (también conocido como árbol de papel) que según los lugareños es mágico por la presencia de duendes. Unas horas antes, recorrimos la planta de producción de GM OBB, donde se fabrican los automóviles Chevrolet en Ecuador para conocer su eficiente proceso de economía circular, donde la reutilización y revalorización de materiales está en los hábitos de todos los colaboradores. Es además una planta cero basura (que reduce al máximo la generación de desechos y los gestiona integralmente, evitando al 100% su llegada a rellenos sanitarios). Al conducirnos a Paluguillo, entendimos cómo se conectan todos sus procesos: reducción, compensación y reposición. Una planta Ecoeficiente Los esfuerzos de GM OBB para alinearse a temas medioambientales le ha llevado a obtener la Certificación Ambiental Punto Verde como Planta Ecoeficiente. Según Jean Paulo Silva, director de Manufactura, para lograrlo se ha trabajado en gestión integral de residuos, eficiencia energética, tratamiento y reutilización de aguas residuales (ciclo cerrado de consumo) que se ubica en sus mismas instalaciones, entre otras medidas. Además, la empresa no solamente trabaja dentro de su operación, más bien busca articular a otras industrias y negocios de la zona. Iniciamos el recorrido, después de recibir un estricto instructivo de seguridad. El objetivo de GM OBB es que “todos quienes visitan sus instalaciones regresen a casa a salvo”, trabajando de esta manera con el ODS 8 “Trabajo Decente y Crecimiento Económico”. El área de pintura es la que consume el 90% del agua que se requiere en la fabricación de vehículos ya que involucra procesos como la preparación del metal antes de ser pintado donde la carrocería del auto debe ser sumergida en piscinas preparadas para este proceso. Pero para contrarrestar este consumo, GM OBB cuenta con tres plantas de tratamiento de aguas residuales que permiten finalmente reutilizar el agua a través de Ósmosis Inversa: basta tan solo con ver el proceso de transformación del agua completamente lodosa a un líquido limpio y cristalino. Este procedimiento genera 1900 metros cúbicos mensuales y reduce un 45% del consumo de agua. Con esto, la empresa contribuye al ODS 6 “Agua Limpia y Saneamiento”. Continuando el trayecto, encontramos que la Planta de GM OBB busca reducir al máximo los empaques de las piezas (sean éstas grandes o pequeñas). Por ejemplo, a los proveedores nacionales sólo se les recibe su mercadería sin empaques de ningún tipo (plástico, cartón y otros ma- teriales). Es el caso de las llantas: al llevarlas a la planta, la empresa proveedora tiene que transportarlas en coches metálicos, sin necesidad de empacarlas en plástico. Las llantas que ingresan, son descargadas y los coches son regresados para una siguiente carga. Reposición Huella Hídrica y Carbono Pero el proceso no estaría completo sin el proyecto de Reposición de Huella Hídrica y de Carbono que se encarga de compensar los recursos que la planta consume después de las iniciativas implementadas. Para entenderlo de mejor manera, es importante conocer qué es la Reposición de Huella Hídrica. Según los técnicos de FONAG, entre ellos Bert De Biévre, Secretario Técnico, consiste en invertir en intervenciones -conjunto de actividades y proyectos ejecutados en territorio que apuntan a la conservación de las fuentes de agua que permiten generar beneficios hídricos- y que estén vinculados a la huella que una organización no puede reducir. Para lograrlo, se trabaja en mecanismos de reposición donde organizaciones, como GM OBB, reponen su huella de manera voluntaria. La diferencia de otras actividades de sostenibilidad empresariales, comenta Rossana Pazmiño -Coordinadora de Comunicación de FONAG-, es que proyectos como están planificados a largo plazo con el objetivo de asegurar la conservación del área a través del control, vigilancia y monitoreo de impacto. No se trata tan sólo de sembrar árboles en un ecosistema, esta reposición aporta con el cuidado integral de la zona. También hay una compensación de carbono a través del suelo del páramo el cual almacena grandes cantidades de CO2, uno de los principales gases de efecto invernadero, menciona Maarit Cruz, coordinadora de Responsabilidad Social Corporativa de GM OBB. Al finalizar, el recorrido nos hizo entender que una empresa responsable trabaja en varias áreas de acción. El círculo debe ser cerrado con todos los aspectos que lo implican. De esta manera, GM OBB trabaja en el ODS 13 “Acción por el Clima”, ODS15 “Vida de Ecosistemas Terrestres”, entre otros.