El PGE registra los ingresos y gastos del Gobierno central. Entre sus principales fuentes de recursos están la recaudación de impuestos y los ingresos provenientes de las actividades petroleras. Del lado del gasto, contempla rubros como remuneraciones, compra de medicamentos e insumos para hospitales, servicios básicos, transferencias sociales, inversión y pago de deuda. También te puede interesar: Ecuador limita los pagos en efectivo hasta USD 10.000 para operaciones registrales El gasto en salarios públicos se reduce, pero sigue siendo el principal rubro El pago de remuneraciones continúa siendo el mayor componente del gasto público. Entre enero y agosto de 2026, el Estado destinó USD 6.431 millones a salarios, equivalente a más de un tercio del gasto total ejecutado en el período. Aunque este rubro mantiene el mayor peso dentro del PGE, registra una reducción de USD 107 millones, equivalente al 2%, frente a los primeros ocho meses de 2025. La disminución está relacionada con la estrategia del Gobierno de Daniel Noboa para reducir el tamaño del Estado. En junio de 2026 se anunció la fusión de siete ministerios, con lo que la estructura del Ejecutivo quedó conformada por 10 ministerios. Sin embargo, Juan Carlos Salvador, expresidente del Colegio de Economistas de Pichincha, señala que la reducción de la nómina permanente ha estado acompañada por un mayor gasto en contrataciones temporales vinculadas a proyectos de inversión. Este rubro pasó de USD 198 millones entre enero y agosto de 2025 a USD 326 millones en el mismo período de 2026, un incremento de USD 128 millones. Transferencias al IESS y bonos presionan el presupuesto Las transferencias y donaciones corrientes constituyen el segundo componente de mayor peso en el gasto público. Hasta agosto de 2026, este rubro acumuló USD 4.204 millones, USD 429 millones más que en igual período de 2025, lo que representa un crecimiento del 11%. Dentro de esta cuenta destaca el aporte estatal del 40% para financiar las pensiones de los jubilados del IESS. Según Salvador, el monto destinado a este concepto aumentó frente al año anterior, aunque persisten retrasos en las transferencias. Entre enero y agosto de 2025, el Estado destinó USD 1.548 millones al aporte del 40%; en los primeros ocho meses de 2026, el monto ascendió a USD 1.881 millones. Las transferencias corrientes también incluyen programas sociales, como el Bono de Desarrollo Humano, además de subvenciones y compensaciones, entre ellas las dirigidas al sector del transporte por el incremento de los precios de los combustibles. En conjunto, estos gastos registraron un aumento de USD 132 millones frente al período comparable de 2025. El pago de intereses de la deuda aumenta 15% Uno de los mayores focos de presión sobre las cuentas públicas está en el servicio de la deuda. El pago de intereses de la deuda interna y externa alcanzó USD 3.256 millones entre enero y agosto de 2026. El monto representa un incremento de USD 432 millones, equivalente al 15%, frente a los mismos meses de 2025. Para Salvador, el aumento evidencia la presión que ejerce el endeudamiento sobre las finanzas públicas y reduce el margen disponible para atender otras necesidades del Estado. Con estos resultados, los gastos corrientes —aquellos asociados al funcionamiento habitual del Estado— continúan concentrando la mayor parte de los recursos del PGE. En este grupo se encuentran las remuneraciones, transferencias y otros gastos que se financian principalmente con ingresos permanentes, como la recaudación tributaria. La inversión y la obra pública, en cambio, suelen apoyarse en ingresos no permanentes, entre ellos los recursos provenientes del petróleo y el financiamiento. También puedes leer: Ecuador espera USD 390 millones del FMI tras nueva revisión en septiembre La obra pública duplica su gasto, aunque mantiene un peso marginal La inversión en obra pública muestra una dinámica diferente. Entre enero y agosto de 2026, el Estado destinó USD 148 millones a este rubro, apenas el 0,78% del gasto total ejecutado. En términos simples, por cada USD 1.000 gastados por el Estado, aproximadamente USD 7,8 se destinaron a obra pública. Aunque su participación dentro del presupuesto sigue siendo reducida, el monto representa más del doble del registrado en el mismo período de 2025, cuando llegó a USD 72 millones. Salvador considera relevante este comportamiento, debido a que podría marcar un cambio en la tendencia de la inversión pública de los últimos años. “Es importante, porque si sigue así hasta cerrar el año, se rompería una tendencia, ya que desde 2014 la obra pública ha estado a la baja, siempre ha sido la variable de ajuste en el Presupuesto”, señala. El incremento de los ingresos vinculados al petróleo habría contribuido a generar mayor espacio para este tipo de gasto, en un año marcado por un fuerte aumento de los precios internacionales del crudo en medio del conflicto entre Irán y Estados Unidos. A la par, el gasto en bienes de larga duración, también considerado dentro de la inversión, aumentó 67% hasta agosto. Entre los principales componentes están la adquisición de maquinaria y equipos, vehículos y terrenos. Fuente: Primicias