“Tanto en las sociedades avanzadas como en las que están en vías de desarrollo, la formación tecnológica va adquiriendo cada vez más peso, porque se adapta a las necesidades emergentes. Cada vez alcanza más prestigio y existen más estudiantes que optan por este tipo de formación. Esas instituciones también están sometidas a procesos de evaluación y eso, de alguna manera se convierte en un instrumento de visualización de la labor que desempeña este segmento”, explicó Aldo Maino, Presidente de la Asociación Nacional de Institutos Superiores Técnicos y Tecnológicos Particulares del Ecuador. El experto también señaló que, el sector vocacional técnico y tecnológico es catalogado como un sector clave en el proceso de producción y profesionalización de un país, pues, “actividades y títulos profesionales de corto tiempo, permiten una inserción laboral como una mayor proyección de emprendimientos en el Ecuador. Y destaca que, el principal reto al que se enfrentan las instituciones de educación superior y en este caso, enfocándonos en institutos técnicos y tecnológicos, en 2024 van a pasar por una evaluación institucional, la cual dotará a las instituciones de mayor prestigio y confianza a nivel nacional e internacional”. Por otro lado, recalca es importante el diferenciar dos tipos dos tipos de evaluaciones: “la evaluación externa, propiamente dicha, y la evaluación externa con fines de acreditación. Esta última es de mucha importancia como parte del sistema de educación superior de un país y de la gestión de la calidad de forma individual en cada institución. Como yo lo describo, es la diferencia entre vivir o morir. William Thomson Kelvin, un físico y matemático británico, dijo que lo que no se define, no se puede medir. Lo que no se mide. No se puede mejorar. Y lo que no se mejora se degrada siempre”, señaló. La formación tecnológica debe proporcionar respuestas urgentes e inmediatas a los problemas de su entorno. Así, la relación con los actores sociales y productivos se expresan como una arista de accionar importante. Cecilia Santana, Subsecretaría de Formación Técnica y Tecnológica de la Senescyt, destacó la importancia de fortalecer la educación superior técnica y tecnológica en Ecuador. Hizo referencia a cómo estas instituciones están encaminadas a mejorar la calidad, algo que, sin duda, puede permear a las instituciones privadas también. Santana resaltó la importancia de la evaluación externa para la visibilidad de los institutos técnicos y tecnológicos, para así generar confianza en este sector educativo. Además, abordó cómo este tipo de educación facilita la inserción laboral y el emprendimiento, subrayando los retos de las instituciones en el procesos de evaluación y acreditación para el 2024, un instrumento que es vital en la gestión de calidad educativa y el prestigio institucional. “Como Senescyt nos compromete día a día a esforzarnos para trabajar en pro del fortalecimiento de la educación superior, técnica y tecnológica Como órgano rector de la política pública que tiene a su cargo 54 institutos técnicos, tecnológicos y conservatorios a nivel nacional, nos hemos planteado una serie de objetivos para alcanzar que la calidad sea el eje articulador en cada una de estas instituciones de educación superior”, dijo. Además hizo énfasis es que “cuando hablamos de tener como principal objetivo la formación técnica y tecnológica de calidad, es importante tener en consideración el ODS 4 de las Naciones Unidas, que nos invita a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y la promoción oportuna de aprendizajes durante toda la vida para todos y todas” En este contexto, Santana señala que la Senescyt concibe la calidad de la educación superior como un trabajo integrador. “Que involucra a todos los actores de la comunidad educativa en la búsqueda de la mejora constante de los procesos de investigación, vinculación con la sociedad y de enseñanza-aprendizaje. Como señala la UNESCO, la calidad educativa debe contemplarse teniendo en cuenta la manera en que las distintas sociedades definen la finalidad de la educación superior, considerando dos objetivos principales. El primero, garantizar el desarrollo cognitivo de los estudiantes; y, el segundo, hacer hincapié en que la educación estimula el desarrollo creativo para beneficio de las sociedades”. Para finalizar, reiteró que, “la calidad es un principio y una condición estructurante, no un proceso administrativo, por lo cual se requiere una cultura que se centre en la participación y compromiso de quienes hacen las comunidades educativas, para lograr un equilibrio”.