Hace 50 años, Doris y Donald Fisher, sus fundadores, se propusieron cerrar la brecha generacional, es decir, que alguien pueda encontrar un par de jeans que calce perfecto tanto para un adulto como para un niño. ¿La razón? Donald siempre tuvo problemas para encontrar unos jeans que le quedaran a la medida; pero no solo trabajaron juntos para abordar una necesidad en el mercado, sino que comenzaron esta empresa como socios igualitarios. Hoy, esta base de igualdad es la piedra angular de cómo la compañía desarrolla su modelo de negocio. Desde la creación de la empresa, en 1969, la inclusión significaba no solo encontrar un par de jeans que se ajustarán a la medida de 6‘4 de Donald, sino crear una experiencia minorista positiva para todos y todas. Significaba que Doris tenía la misma participación accionaria en la empresa que su esposo, cuando incluso, la equidad de género no era promovida en lo absoluto. Significaba, además, defender los derechos LGBTIQ+ décadas antes de que el mundo se diera cuenta de lo vital que es el respeto a las diferencias. O implementando tonos y paletas de colores que funcionen bien para las diversas tonalidades de piel. Pero también, se trataba de garantizar que los colaboradores que confeccionan las prendas de la compañía estén empoderados para saber que pueden ser escuchados e incluidos en las acciones que desempeña la compañía, es así como Gap INC decidió poner su grano de arena para cambiar el mundo y las cifras lo demuestran.