HBO tiene un horario estelar los domingos a las 21:00, hora del este de Estados Unidos. El domingo 17 de abril de 2011 se estrenó en ese horario el piloto de una fantasía medieval que costó USD 10 millones. Una inversión que ninguna productora había perpetrado hasta ese momento en la televisión. Luego de una hora de emisión, había nacido para la tv Game of Thrones, la serie que transformó la industria audiovisual. También te puede interesar: Call of Duty inicia una nueva temporada con sello ecuatoriano La apuesta que nadie quería hacer En 2006, el guionista David Benioff leyó la novela A Game of Thrones y quedó convencido de su potencial televisivo. Junto con su compañero de guion, D. B. Weiss, buscó reunirse con el autor, George R. R. Martin. Durante la cena, que se extendió por varias horas, R. R. Martin les hizo una sola pregunta: "¿Quién creen que es la madre de Jon Snow?". La respuesta lo convenció y aceptó ceder los derechos televisivos de la obra. Comenzó entonces el desarrollo de la serie, que permanecería ocho años en pantalla. La cadena de televisión por cable HBO lanzó la serie en 2011: un drama de fantasía medieval basado en la saga Canción de hielo y fuego, centrado en la lucha de varias casas nobles por el Trono de Hierro. La cadena apostó por un género sin precedentes comerciales rentables en televisión y lo hizo con un piloto de USD 10 millones y capítulos de entre USD 5 millones y USD 7 millones. Ocho temporadas, más de USD 600 millones El riesgo se sostuvo y se multiplicó temporada tras temporada. La primera costó entre USD 50 millones y USD 60 millones por sus diez episodios, un nivel que se mantuvo relativamente estable hasta la quinta temporada, con un gasto acumulado de USD 320 millones entre 2012 y 2015. Desde la sexta temporada, en 2016, HBO elevó la apuesta a USD 10 millones por episodio: USD 100 millones en total por temporada, una cifra sin precedentes en la televisión hasta ese momento. La octava y última temporada volvió a escalar: USD 90 millones en total, es decir, USD 15 millones por episodio. La inversión se tradujo en audiencia: la primera temporada promedió 9,3 millones de espectadores por episodio, cifra que creció hasta los 46 millones en la última entrega. Ya en 2014, Game of Thrones se había convertido en la serie más vista de la historia de HBO, al desbancar a Los Soprano. Dos maneras de heredar el trono Game of Thrones también dio origen a su propia genealogía, con resultados económicos distintos. En 2022 se estrenó House of the Dragon, centrada en la guerra civil de la casa Targaryen y ambientada dos siglos antes de los acontecimientos de la serie original. Su primera temporada costó al menos USD 200 millones en total, más del triple de lo que había costado la primera temporada de Game of Thrones once años antes. Debutó con 9,9 millones de espectadores y alcanzó los 29 millones en Estados Unidos. El segundo spin-off tomó el camino contrario. A Knight of the Seven Kingdoms, estrenada en 2026, apostó por una estética clásica, con menos dependencia de efectos especiales y un presupuesto de unos USD 6 millones por episodio. La ejecutiva de HBO Francesca Orsi confirmó que a la serie se le fijó un techo de costo por episodio inferior a USD 10 millones. Sin una secuencia de títulos elaborada ni una banda sonora orquestal, y con episodios de apenas 35 minutos. La serie narra la historia de Ser Duncan el Alto, un joven caballero errante, y su pequeño escudero Egg. Desarrollada 100 años antes de la historia original. También puedes leer: BTS: de una apuesta de K-pop a un fenómeno global que mueve miles de millones Antes de Game of Thrones, la industria manejaba presupuestos de entre USD 1,5 millones y USD 5 millones por episodio. Por ejemplo, Black Mirror (Channel 4) tuvo un presupuesto para su primera temporada de entre USD 800.000 y USD 1,5 millones por episodio. American Horror Story (FX) destinó entre USD 3 millones y USD 5 millones por episodio para su primera temporada. Suits (USA Network) destinó entre USD 5 millones y USD 7 millones, el techo de lo que una serie de drama por cable podía costar en ese momento. Game of Thrones cambió la economía de la televisión al demostrar que una serie podía movilizar presupuestos y audiencias propios de una superproducción cinematográfica. Quince años después, la industria sigue explorando cuánto vale producir una historia capaz de capturar una audiencia global, aunque sus propios spin-offs muestran que el negocio no depende únicamente de gastar más, sino de encontrar el presupuesto adecuado para cada historia. (I)