Gabriel Zambrano entendió que la nostalgia no iba a ser lo único que mantuviera a flote su negocio, así que apostó por algo más grande: hacer que los platos de su natal Chone fueran consumidos por el mercado global. También te puede interesar: Isadora Romero: La fotografía de lo que no se ve Gabriel migró a España en 2001, al igual que más de 1,5 millones de ecuatorianos que salieron del país en medio de la ola migratoria. Con un hijo recién nacido, Gabriel tenía claro que su camino era emprender y lo hizo apenas llegó. Siendo bachiller y sin mayores conocimientos, decidió abrir su primer negocio, una carnicería llamada Carnicería Carbona, en el centro de Barcelona. El negocio funcionó y logró tener varios establecimientos. Luego incursionó en el mundo de las cafeterías, llegando a administrar varios locales. Pero Gabriel sabía que su principal fuerte estaba en el sabor de sus orígenes. Ya con su segundo matrimonio y dos hijos más, usó sus negocios como capital semilla y volvió la vista al sabor de su país. En 2018 abrió “El Manaba” en el centro de Barcelona, junto a la iglesia de la Sagrada Familia. La inversión fue más alta de lo previsto y tuvo que financiar a plazos el mobiliario y la cocina. Entre todo lo que tuvo que aprender, había algo que él podía enseñar: los sabores de su natal Manabí. Se negó a adaptar los platos a los productos locales, aunque el costo fuera mayor. Productos como plátano verde, pasta de maní, atún, camarones y chifles llegan directamente de Ecuador a una planta de producción en Barcelona, donde, luego de ser pesados y etiquetados, se distribuyen a los restaurantes. La idea de Gabriel no era solo poner un local donde sus compatriotas pudieran recordar el sabor tradicional, sino convertirlo en una experiencia gastronómica para los locales y turistas. Visitar la cocina ecuatoriana sin salir de Barcelona. Apostó por un local principal con capacidad para 300 personas, adornado con botellas de Caña Manabita Franja Negra y matrículas con el código ECU 593, buscando transmitir la identidad ecuatoriana a los visitantes. Y parece que la apuesta ha funcionado. Actualmente tiene cuatro restaurantes: dos en Barcelona, uno en Madrid y otro en Valencia. Su empresa emplea a cerca de 100 personas, entre ellos varios migrantes latinoamericanos. También puedes leer: Dos regresos, seis oros: las hermanas que vuelven a dominar las pesas El Manaba demuestra cómo un emprendimiento nacido de la migración puede convertirse en una plataforma para llevar la identidad gastronómica ecuatoriana a nuevos mercados. Gabriel demostró que la cocina tradicional no es solo un punto de nostalgia, sino también un activo capaz de encontrar oportunidades en el mercado global. Fuente: Restaurant El Manaba | El Universo | Primicias