El estudio descubre la personalidad y los valores de la próxima generación de líderes a partir de su lenguaje y comunicación, aplicando para ellos técnicas de procesamiento lingüístico e Inteligencia Artificial. La investigación dibuja a un grupo caracterizado por su sentido del deber y comunitario, para el que «Hacer» siempre va antes que «Decir» y que incorpora un 45% más expresiones emocionales. El estudio también contrasta los resultados con el lenguaje de los líderes tradicionales, con un discurso más frío, profesionalizado y técnico. El proyecto de LLYC, en colaboración con Trivu, se ha realizado a partir de la identificación de 120 jóvenes líderes del futuro en 12 países (España, Portugal, Perú, Estados Unidos, Argentina, Chile, Ecuador, Brasil, Colombia, República Dominicana, Panamá y México) Así, a partir de un exhaustivo análisis de la huella digital discursiva (textos, publicaciones sociales, vídeos, etc.), esta investigación esclarece las tendencias y rasgos de personalidad de los Future Leaders y establece un contraste con los caracteres de los líderes actuales. El sólido sentido de la disciplina, la fuerte tendencia a la acción, la firme orientación a la cooperación y a lo colectivo o un liderazgo resiliente, positivo y emocional son algunas de las dimensiones que definen el perfil de esta joven generación y la distinguen frente a los líderes contemporáneos. “Es indudable que este entorno VUCA, acelerado por la pandemia, nos ha situado ante el mayor cambio de paradigma en términos de reputación y valoración social de los liderazgos tradicionales. Para anticiparnos a esta transformación, hemos conducido una investigación disruptiva alrededor del elemento movilizador por excelencia de un líder: su comunicación. Con este proyecto, buscamos un doble objetivo: por un lado, ofrecer una visión de la nueva generación de líderes que, adaptándose a la coyuntura actual, serán capaces de inspirar a la sociedad del futuro; y, por otro, acercar una selección de estos jóvenes que, en toda su diversidad, ya están dando pasos para cambiar el mundo”, ha explicado José Antonio Llorente, presidente de LLYC. El reporte también concluye que, en su papel de líderes, los más jóvenes presentan una mayor tendencia a la disciplina, mayor sentido del deber y mayor respeto con el orden y las rutinas. De hecho, el análisis verbal de los discursos de ambas generaciones evidencia una mayor tendencia a la acción por parte de los Future Leaders. Así, muestra que los más jóvenes emplean con mayor asiduidad el verbo «Hacer» (segundo verbo más utilizado) que el verbo «Decir» (una frecuencia invertida en el caso de la generación actual). También la nueva generación apela con más frecuencia a la acción de «Trabajar» y palabras como «Lograr», «Crear» y «Generar» solo forman parte del vocabulario de los Future Leaders. 10 Future Leaders en Ecuador que están cambiando el mundo Partiendo de la definición del modelo de liderazgo transformacional, LLYC y Trivu han desarrollado un listado que identifica a 120 jóvenes de lengua hispana y portuguesa, llamados a ser los Future Leaders. Nacidos después de 1990 y procedentes de 12 países, agrupa a referentes procedentes de ámbitos de influencia muy diversos: desde la tecnología, la medicina y el medioambiente, hasta los asuntos sociales, el emprendimiento o la gastronomía. En Ecuador, los diez perfiles distinguidos han sido Carla Heredia ( Maestro Internacional Femenino de ajedrez), Francisco Velez Arosemena (fundador de Brain Room), Doménica Cobo Flandoli (activista social, fundadora de XEllas y directora de sostenibilidad en Ciclo Rosa.), Vanessa Barbery (emprendedora y fundadora de Digimarketing), Geraldine Meitzner (Partnerships Manager en Girls inTech, Inc.), Begoña Salas (Diseñadora y artista plástica), Carlos Obando (Emprendedor en tecnología; cofundador y CEO de Talov), Jorge Ulloa (Actor, Director y Youtuber; cocreador de Enchufe.tv), Mateo Kingman (cantante; referente del género pop-andino.) y Nicolás R. Muñóz (Abogado empresarial, CEO y fundador de Ulpik.). Para su selección, se han tenido en cuenta tres criterios básicos: la tenencia de un propósito, su potencial movilizador y, finalmente, su capacidad de influencia.