Más importantes aún son los efectos macroeconómicos asociados a estas fricciones: contracción del PIB real, aumento del desempleo y presiones inflacionarias persistentes, en un patrón consistente con estanflación. Esto sugiere que las fricciones logísticas pueden tener efectos significativos sobre el desempeño macroeconómico. En Ecuador, donde cerca del 90 % del comercio exterior es marítimo, la respuesta ha sido la expansión de la capacidad portuaria. Posorja, hoy el puerto más eficiente de América Latina según el Banco Mundial, y las inversiones en Guayaquil reflejan avances significativos en infraestructura. Sin embargo, la creciente competencia regional, en particular tras la entrada del puerto de Chancay en Perú, sugiere que la capacidad física constituye una condición necesaria pero no suficiente para reducir fricciones y capturar plenamente los beneficios del comercio internacional. También te puede interesar: Ecuador exporta más, pero el verdadero reto está en la logística En este contexto, una dimensión aún insuficientemente explotada es la transformación del sistema portuario desde un esquema centrado en capacidad hacia uno orientado a funciones de hub regional. Este salto depende de la capacidad del sistema logístico para operar sin fricciones, a partir de tres factores clave: Seguridad logística: Su déficit genera pérdidas estimadas en USD 300 millones anuales, introduce costos adicionales y reduce la confiabilidad operativa. Conectividad vial: la articulación entre centros productivos y puertos condiciona la eficiencia del sistema en su conjunto, impactando directamente en los tiempos y costos internos de transporte. Zonas económicas especiales: el desarrollo de áreas adyacentes a los terminales permitiría transformar actividades de tránsito en procesos con mayor valor agregado, ampliando el rol del país dentro de las cadenas globales. En este margen, la ventaja competitiva no depende únicamente de la infraestructura portuaria, sino de la articulación del sistema logístico en su conjunto. Por: Francisco Borja Avilés, Profesor de Economía de la USFQ