El arte también busca empujar los límites. Frank Gehry lo comprueba con su nueva e inesperada obra que ha presentado de la mano de Louis Vuitton: una sorpresiva colección de 11 bolsos-escultura que diluyen la línea entre arquitectura y moda. La colección ha aterrizado directamente en Art Basel de Miami, epicentro de las más recientes propuestas de arte contemporáneo. El ganador del Pritzker ha reinventando la Capucine, uno de los bolsos más emblemáticos de la casa de marroquinería francesa de lujo. La experimentación en materiales, forma y técnicas como el modelado 3D en concreto son el hilo conductor de la muestra-colaboración que por momentos funciona como un espejo de las obras del arquitecto. Por ejemplo, Capucine MM Concrete Pockets presenta el mítico bolso con una técnica de impresión desarrollada para la ocasión que, con tonos de blanco a grises, simula concreto y que incluye pliegues tridimensionales es una clara reinterpretación del Walt Disney Concert Hall que Gehry desarrolló en el corazón de Los Ángeles o las curvas del Museo Guggenheim de Bilbao, que forman parte de los edificios más impresionantes creados por el arquitecto.También te puede interesar: Las impresionantes botas de ilusión óptica de Louis Vuitton valoradas en más de USD 2 mil Frank Gehry x Louis Vuitton: arquitectura, materiales y naturaleza La muestra ha sido presentada en bloques, resume el proceso creativo de Frank Gehry: arquitectura y forma, exploración de materiales y animales. En cada uno de ellos, el arquitecto resume su viaje de experimentación que por igual incluye materiales como el plexiglass, que la fina piel que la maison usa recurrentemente en sus creaciones y que ha sido aplicada de forma escultórica. En el bloque correspondiente a la naturaleza sobresale Floating Fish, una bolso en tono blanco del que parece emanar un pez de tono rojizo tridimensional con todo y escamas. La inspiración ha venido de las piscinas que Gehry desarrolló para el edificio de la Fondation Louis Vuitton. Ese mismo bloque incluye la BB Croc, un bolso de piel granulada salpicado de amarillo neón con el mago convertido en un cocodrilo inspirado en la escultura del mismo animal que el creativo creó para el restaurante londinense Sexy Fish. El movimiento, los materiales y la experimentación que caracterizan las desafiantes obras de Gehry, que también ha creado yates, se recuperan a lo largo de la colaboración. En Shimmer Haze, por ejemplo, varios paneles de plexiglass moldeado con maestría crean el cuerpo de una versión única del bolso que remite al Museo de Cultura pop de Seattle.También puedes leer: El futuro de la construcción se pinta de verde Una colaboración que celebra el savoir-faire Frank Gehry x Louis Vuitton ofrece no solo un recorrido arquitectónico sino que cada bolsa es también una representación de la maestría en marroquinería que ha encumbrado a la casa francesa. La Mini Puzzle, una versión del bolso revestida de pétalos que en conjunto crean una brotante danza floral, cada pétalo ha sido pintado a mano y meticulosamente cortado para posteriormente ser colocado a mano creando un efecto único. Está también Twisted Box, una actualización de la ocasión que en 2014 la maison encargó a Frank Gehry reinterpretar uno de sus emblemáticos baúles. Para Miami Art Basel 2013, el también escultor ha presentado una versión curvilínea en negro con aplicaciones metálicas y, por supuesto, la fina intersección de la L y la V grabadas a lo largo del cuerpo de la bolsa. La nueva mancuerna, que consolida la relación de la casa de lujo y el arquitecto, incluye también botellas de perfume, modelos arquitectónicos y dibujos desarrollados por Gehry antes de llegar a las piezas finales. Un recorrido que invita a cuestionar si se está frente a una bolsa o una pieza que deba prevalecer en un museo. Solo quien adquiera una lo sabrá, después de todo se dice que la moda culmina con el usuario. Fuente: Ad Magazine