En el marco del Ekos IA Business Summit, se desarrolló el panel Desafíos de la implementación de la AI en Ecuador, que permitió entender los desafíos y oportunidades de la implementación de inteligencia artificial (IA) en el país. Bajo la moderación de Gisela Montalvo, directora ejecutiva de CITEC, y con la participación de Mariuxi Domínguez (directora país de Azurian Consulting), Andrés Ontaneda (CEO de TRD) y Elías Barzallo (CEO de Uanataca), el foro abrió una conversación realista, pero optimista, sobre el panorama nacional de adopción tecnológica. Gisela Montalvo dio inicio al panel destacando el valor de tener una “casa” como el Ekos IA Business Summit para seguir construyendo conocimiento en torno a la tecnología. “Aunque el año anterior ya estuvimos aquí, cada año hay cosas nuevas. Este espacio demuestra cómo crece la conciencia sobre la necesidad de aprender e implementar tecnología de forma estratégica”, afirmó. Subrayó que, más allá de las tendencias globales, era importante “aterrizar” el contexto ecuatoriano, reconociendo tanto sus retos como los avances ya logrados. La primera intervención fue de Mariuxi Domínguez, quien puso sobre la mesa los principales obstáculos estructurales. “Uno de los mayores desafíos es la conectividad. Soñamos con herramientas potentes, pero muchas organizaciones enfrentan limitaciones básicas para acceder a ellas”, señaló. También hizo énfasis en la escasez de talento calificado a gran escala, a pesar del esfuerzo formativo de muchos profesionales. Domínguez alertó sobre la necesidad de contar con una política pública seria y técnicamente fundamentada: “En Ecuador ya se han intentado algunos pasos desde la Asamblea, pero aún estamos lejos de una regulación que realmente incentive la implementación tecnológica, sin caer en enfoques políticos que frenen la innovación”. Además, remarcó la resistencia empresarial al cambio por desconocimiento, lo que retrasa la adopción estratégica de la IA. Montalvo complementó con un dato revelador: en 2024, hubo tres proyectos de ley sobre inteligencia artificial en la Asamblea Nacional. “Es urgente involucrarnos como sector productivo en estos debates. Una mala ley nos puede afectar a todos”, advirtió. Desde su experiencia como implementador de tecnología en múltiples sectores, Andrés Ontaneda ofreció una perspectiva decididamente positiva. “La buena noticia es que la tecnología es tan nueva que no hay expertos. ¡Los tienen que crear ustedes!”, dijo a los empresarios presentes. Propuso elegir personas interesadas dentro de las organizaciones y darles espacio para experimentar, fallar y aprender. “Esto cambia cada semana. La ventaja está en permitir la formación interna más que buscar afuera”, agregó. Ontaneda resaltó que el verdadero valor está en los datos que ya poseen las empresas: “No hagan soluciones genéricas, eso lo ganará Google u OpenAI. Donde tienen ventaja es en su industria, porque conocen su contexto y tienen años de información acumulada”. También alertó sobre el riesgo regulatorio: “Lo único que me da miedo es que se impongan reglas desde la ignorancia. El resto son puras oportunidades”, enfatizó. Elías Barzallo, cuya empresa ofrece soluciones aplicables en ambos sectores, remarcó que las necesidades del sector público no difieren tanto de las del privado. “Todos buscamos eficiencia y productividad. La IA no discrimina entre sectores, y su utilidad es igual de valiosa para una secretaría estatal que para una empresa privada”, aseguró. Barzallo celebró el avance en las alianzas público-privadas y compartió su experiencia personal de haber sido escéptico sobre el sector público, para luego encontrar un terreno fértil en necesidades compartidas. “Las barreras mentales de que la tecnología solo es para los grandes se están cayendo. Hoy todos, desde un colaborador público hasta un emprendedor, deben usar IA. Si aún no lo han hecho, empiecen por lo básico: ChatGPT”, recomendó. El foro cerró con un mensaje claro: Ecuador tiene desafíos evidentes —como infraestructura, formación y regulación—, pero también ha avanzado más de lo que se cree. La oportunidad está en conectar tecnología con talento, datos y colaboración entre sectores. Como sintetizó Gisela Montalvo: “La tecnología no se trata solo de dispositivos, sino de personas que se forman, de líderes que apuestan por lo nuevo y de políticas que no frenen, sino que habiliten el cambio”.