Durante el segundo día de la ExpoConstrucción 2024 se llevó a cabo el foro académico titulado "Innovación y Tecnología en Materiales de Construcción". moderado por Carlos Baraja, socio fundador de EON Arquitectura, el panel reunió a destacados académicos y expertos del sector, entre ellos María Inés Calvo y Edison Cueva, docentes de ingeniería civil de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, y Verónica Miranda, Directora de la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad Internacional del Ecuador. Juntos abordaron cómo la investigación y la academia están impulsando la innovación en los materiales de construcción y su impacto en el país. Nuevos materiales que revolucionan la industria Durante la charla, María Inés Calvo destacó la importancia del hormigón, material que constituye más del 80% de las obras de construcción. Sin embargo, lo novedoso radica en las innovaciones recientes en hormigón armado, como el uso de fibras y acero estructural que ayudan a reducir el fisuramiento. Además, mencionó el desarrollo del hormigón autoregenerativo, un avance fascinante que utiliza bacterias para reparar automáticamente grietas, generando carbonato de calcio y extendiendo la vida útil de estructuras históricas y modernas. También puedes leer: Tendencias constructivas Edison Cueva complementó esta visión al mencionar las pruebas con microorganismos en hormigón, destacando que, aunque aún en fases iniciales de investigación, estos avances prometen mejorar la durabilidad del material y su comportamiento ante desafíos estructurales. El bambú, una apuesta por la sostenibilidad Verónica Miranda destacó el bambú como uno de los materiales más prometedores en términos de sostenibilidad. Con aproximadamente 60 mil hectáreas de bambú en Ecuador, este material ofrece una resistencia y durabilidad notables, siendo una alternativa viable al acero en ciertas aplicaciones. Además, Miranda subrayó la importancia de seguir investigando y desarrollando prototipos escalables que permitan integrar el bambú en proyectos de construcción masivos. El uso del bambú no solo es una oportunidad para la construcción, sino que también se extiende a otros sectores, como el alimenticio y el de infraestructuras, donde ya se está utilizando en países como China para túneles y redes ferroviarias. En Ecuador, aunque los avances son incipientes, el potencial del bambú es inmenso y su explotación adecuada podría posicionar al país como líder en la región. Innovación, sostenibilidad y tecnología Un tema recurrente en el foro fue la relación entre la innovación y la sostenibilidad. La reducción de la huella de carbono en la industria de la construcción fue un punto central. Verónica Miranda resaltó el rol de los materiales innovadores como el hormigón con adiciones de residuos industriales, que no solo mejoran su desempeño, sino que también disminuyen el impacto ambiental. La industria cementera ecuatoriana, afirmó, está trabajando para reducir sus emisiones mediante el uso de combustibles más limpios y la reutilización de desechos industriales. En cuanto a la inversión en estos materiales, María Inés Calvo destacó que, aunque a menudo se percibe que la sostenibilidad puede aumentar los costos, algunos materiales, como el acero estructural en fibra, ofrecen reducciones significativas en el costo total de construcción gracias a sus propiedades mecánicas superiores. El rol de la academia en la transformación del sector La academia juega un papel fundamental en el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías. Daniela Cadena, quien también participó en el foro, mencionó que las universidades ecuatorianas han comenzado a incorporar el estudio de biomateriales y tecnologías sostenibles en sus currículos. Esto incluye investigaciones innovadoras que utilizan residuos agrícolas, como fibras de raquis de plátano y plumas de aves, para desarrollar nuevos materiales de construcción. También te puede interesar: Cómo seleccionar un ascensor para una edificación Además, tanto Cadena como Miranda coincidieron en que es crucial fortalecer los vínculos entre la academia, el gobierno y la empresa privada para impulsar la investigación y llevar estos avances a la práctica.