Mientras que las universidades y escuelas politécnicas se enfocan en teoría e investigación, los institutos priorizan el saber hacer y la operación. “El país necesita profesionales universitarios, pero también tecnológicos”, afirma Juan Francisco Cordero, experto en formación dual y Rector del Instituto Wissen. El experto sostiene que la formación dual es una de las metodologías más efectivas, pero aún poco comprendida. “Todavía hay mucho desconocimiento del modelo dual en Ecuador”, advierte. Aclara que no se trata de doble titulación, sino de “dos escenarios de aprendizaje: aula y empresa”. Según sus encuestas, muchas compañías no participan porque no conocen el modelo ni perciben con claridad su retorno. Desde su experiencia, los beneficios son evidentes. “Un estudiante dual vive la empresa en tiempo real y llega con conocimientos nuevos”, señala. Él destaca que la mayoría cumple entre 1.800 y 2.500 horas prácticas y que cerca del 80% recibe una oferta laboral al graduarse. “La empresa forma talento con su cultura y reduce costos de reclutamiento”, añade. El reto, insiste, es crecer con calidad. “La formación dual no es para todos”, explica, pues requiere estudiantes comprometidos y empresas corresponsables. Cordero valora el marco legal existente, pero advierte que no debe flexibilizarse en exceso. “El modelo necesita estándares, certificación y acompañamiento”, concluye, para consolidarse como una vía sólida de empleabilidad juvenil, capaz de responder a las demandas reales del mercado laboral y de generar oportunidades. Formación técnica y tecnológica: más práctica, más rápida y con mayor empleabilidad También te puede interesar: Liderazgo y gestión empresarial en 2026: Perfiles, competencias y la irrupción de la IA “A diferencia de las carreras universitarias tradicionales ya saturadas sin salida laboral, las carreras técnicas/tecnológicas y, recientemente de nueva aparición, las maestrías tecnológicas, se desarrollan en corto tiempo, priorizan el aprendizaje práctico en el aula y dentro del entorno empresarial. Evidentemente, las competencias de corte más profesional, se deben de completar con el aprendizaje de competencias transversales de la ciudadanía del siglo XXI como son: inteligencia emocional, pensamiento crítico, responsabilidad, entre otras. Por ello, el estudiante actual pasa en poco tiempo a ser el profesional que las empresas necesitan”.