Desde su inicio hace 12 años, este proyecto ha florecido y se ha expandido a más de 50 ciudades. Y, en esta ocasión, Quito fue sede del sexto encuentro, un espacio donde diversos agentes de cambio compartieron perspectivas y se enriquecieron con las ideas de otros, contribuyendo a un objetivo que no solo beneficia al género femenino, sino a la sociedad en su conjunto. Ana Elena enfatiza que “el éxito radica en la sinergia, la comunicación y el intercambio de experiencias entre los diferentes actores involucrados, trabajando juntos para avanzar en la garantía de seguridad en los espacios públicos”. El evento también se presentó como una oportunidad para revisar avances y proponer nuevas iniciativas. También abordaron la seguridad de las mujeres en el ámbito rural, reconociendo la existencia de espacios públicos en estas áreas y aprendiendo de las experiencias urbanas para aplicar medidas efectiva. También te puede interesar: Ciudades sostenibles: ¿qué espacios deben incluir? Compromiso y colaboración: el camino hacia ciudades seguras Cuando se le preguntó a Ana Elena si cree que Quito, Guayaquil y Cuenca pueden convertirse pronto en ciudades seguras para mujeres y niñas, responde con firmeza y una sonrisa en el rostro: “Tenemos esta esperanza y trabajaremos para que sea una realidad. Sin embargo, es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo, con cambios culturales y de conducta”, añade. En este contexto, la representante destaca la importancia de la conciencia ciudadana y acciones de apoyo, como denunciar situaciones de acoso y violencia. “Para unir nuestros esfuerzos, es esencial romper la naturalización de estos comportamientos”, enfatiza. En este desafío colectivo, el camino hacia ciudades seguras para mujeres y niñas se forja con compromiso y colaboración, incluyendo a organizaciones, municipios, entidades, entre otros. Metro de Quito: un protocolo para la seguridad Un punto culminante es la reapertura del metro de Quito, que tuvo lugar el 1 de diciembre. Ana Elena destaca que, junto al Municipio, han trabajado en un protocolo para prevenir el acoso y la violencia en el metro, aprobado a mediados de noviembre para identificar áreas de mejora. “Buscamos garantizar la seguridad de las mujeres en este espacio”, subraya.