Hablamos de Do Wong “Don” Chang y Jin Sook, una pareja de esposos originarios de Corea del Sur, que en los 80's, a sus 26, huyeron de la guerra y fueron en busca del 'sueño americano'. A pulso ahorraron USD 11.000, inclusive Don trabajó hasta en tres lugares al día para en 1984, con ese capital, adquirir una tienda de ropa de 83 m2, en Highland Park, Los Ángeles, a la que llamaron “Fashion 21”. A diferencia de los tres dueños anteriores del local, la pareja logró en su primer año, ventas de USD 700.000, su estrategia: comprar ropa directamente a los comerciantes, sin intermediarios, para venderla a bajo costo. Este crecimiento los capitalizó para abrir más tiendas y cambiarse a su nombre actual, FOREVER 21. Su fortuna alcanzó los USD 5,7 mil millones en 2014. En 2017 estuvieron dentro del RK 400 de más ricos de América de Forbes, con un patrimonio de USD 2,7 mil millones. Actualmente sus ingresos han descendido a USD 1,5 mil millones. SU EXPANSIÓN,ARMA DE DOBLE FILO Fueron décadas de éxito para la pareja Chang, la especialidad de la cadena era la moda rápida que permitía a los adolescentes vestirse como sus ídolos. Su target: “Chicos en sus 20's, adultos que quieren tener 21 otra vez y jóvenes que desean tener 21 por siempre”. Sin embargo, su fortuna empezó a decrecer. En 2018 ya no estaban incluidos en la lista 400 de los más ricos de América, y en agosto de 2019, su patrimonio disminuyó a la mitad de lo que tenían en el primer trimestre del mismo año (USD 3 mil millones).Sumado a estas malas prácticas, la minorista que durante mucho tiempo fue favorita en compradores adolescentes, tiene gran desventaja debido a la gran proliferación de competidores que venden ropa a bajo costo y a compañías de e-commerce como Fashion Nova o Boohoo, lo que afectó aún más a su desempeño, haciendo que FOREVER 21 está al borde de la bancarrota. Pese que a no ha habido declaraciones oficiales, las cifras no mienten. Se sabe que sus fundadores están en un proceso de reestructuración de la cadena. Sin embargo, Forever 21 no es el único minorista afectado por las tiendas de virtuales, otras marcas de este estilo, se han declarado en bancarrota recientemente, lo que indica que evolucionar a la par de la disrupción tecnológica es vital para que un negocio no muera en el intento de desarrollarse.