Fomentar el pensamiento crítico y la inclusión para una educación transformadora

Fomentar el pensamiento crítico y la inclusión para una educación transformadora

En el mundo actual, donde la diversidad es una característica intrínseca de la sociedad, la educación juega un papel esencial en la formación de individuos empoderados, críticos y capaces de cuestionar el status quo. Patricia Hidalgo, Directora de la Escuela de Comunicación de la Universidad Internacional del Ecuador, considera que, para lograr este objetivo, es fundamental enseñar desde la equidad e inclusión, creando un ambiente que valore la diversidad y promueva el pensamiento crítico entre los jóvenes estudiantes universitarios.

“Romper paradigmas es una habilidad valiosa y liberadora que nos permite desarrollar un pensamiento reflexivo y profundo.”, asegura Patricia, quien, por más de 25 años ha sido docente en distintas universidades del país. Su trayectoría en el ámbito educativo le ha permitido comprender que el mundo necesita más ciudadanos respetuosos con los derechos humanos y comprometidos con dejar una huella positiva en la sociedad. 

Bajo esta premisa, Patricia elabora de manera continua en sus aulas un espacio de discusión para que sus estudiantes se cuestionen lo establecido y así acceden a una comprensión más amplia y completa de la sociedad y, a su vez, contribuyan al progreso y bienestar de la misma. “Al crear un ambiente de respeto y valoración de la diversidad, y alentando a los estudiantes a explorar sus intereses con pasión y dedicación, se construye una educación transformadora que prepara a los futuros líderes para contribuir positivamente en una sociedad cada vez más compleja y diversa”, agrega. 


También te puede interesar: El impacto de la Inteligencia Artificial en la educación

 

Educar desde la pasión 

Son casi tres décadas en las que la Directora ha estado inmersa en esta área que, si bien es apasionante, también es un campo que conlleva desafíos y responsabilidades significativas. A pesar de ello, este peso no es superior a la pasión, vocación y perseverancia que tienen ciertos educadores para seguir adelante con su valiosa labor. “La pasión por el conocimiento es contagiosa y puede despertar el interés y la curiosidad en los jóvenes, motivándolos a explorar y aprender más”, concluye.