En su análisis, Fitch toma en cuenta factores como la evolución de la deuda pública, la capacidad de acceso a mercados internacionales, la estabilidad política y el crecimiento económico. La calificación soberana es un indicador clave para inversionistas, ya que mide la capacidad y disposición de un país para cumplir con sus obligaciones financieras. Te recomendamos: Fintech y neobancos lideran descargas en América Latina La agencia también evalúa los riesgos asociados a la liquidez del Estado y a la sostenibilidad de las cuentas fiscales en el mediano plazo. En el caso de Ecuador, el perfil crediticio continúa condicionado por su nivel de endeudamiento, la dependencia de ingresos petroleros y el acceso a financiamiento externo. Las decisiones de las agencias calificadoras influyen directamente en el costo del endeudamiento, tanto para el Gobierno central como para empresas y entidades financieras locales. Una mejora en la nota puede facilitar el acceso a capital a tasas más competitivas, mientras que una perspectiva negativa tiende a encarecer el financiamiento. Fuente: Primicias