Durante la última década, y con la finalidad de agilizar procesos, evitar trámites innecesarios y volverlos más seguros, la firma electrónica se ha postulado como un aliado a la hora de realizar transacciones, facturación, compras, gestión documental, entre otros. Una figura legal En Ecuador, la Ley de Comercio Electrónico, Firmas Electrónicas y Mensajes de Datos define a la firma electrónica como los “datos en forma electrónica consignados en un mensaje de datos, adjuntados o lógicamente asociados al mismo, y que puedan ser utilizados para identificar al titular de la firma en relación con el mensaje de datos, e indicar que el titular de la firma aprueba y reconoce la información contenida en el mensaje de datos”. Es decir, es un documento que compila la información necesaria para identificar a una empresa, persona natural o jurídica, entre otros. También te puede interesar: Auditorías y consultorías: Los pilares del éxito empresarial en un mundo competitivo Esta herramienta, 100% legal y confidencial, es utilizable mediante el Certificado de Firma Electrónica, que convalida los datos de la firma con el firmante. Este certificado es entregado por entidades autorizadas por la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel). Puede almacenarse en dos tipos de contenedores: token y archivo. El primero es un dispositivo, por lo que no se necesita conexión a internet, mientras que el archivo se debe descargar desde un servidor para realizar cualquier actividad. Beneficios La firma electrónica tiene la misma validez y efectos jurídicos que una firma manuscrita, y no puede ser modificada ni alterada ya que cuentan con un sistema de protección digital. El ahorro de tiempo y dinero es sustancial, ya que se reemplazan los procesos analógicos y de papel. La firma electrónica también tiene un impacto importante en la protección del medio ambiente, al generar documentos seguros y fiables sin la necesidad de imprimirlos físicamente. El dinamismo en la tramitación mediante firma electrónica también lo vuelve un aliado en la gestión empresarial. La firma electrónica contenida en archivo tiene una tarifa promedio de USD 24 más IVA por dos años, según el ICERT-EC. La tarifa del token puede llegar a costar alrededor de USD 47 por el mismo lapso.