Mientras la pandemia no retrocede y continúan algunas restricciones, personas y organizaciones necesitan resolver procesos y operaciones de forma remota. En ese contexto, crece el interés por una serie de empresas que tienen a lo digital en su esencia y prestan servicios históricamente presenciales de forma completamente virtual. Se trata de las empresas de los sectores fintech, insurtech y proptech, que, tal como indica su nombre, utilizan la tecnología para innovar en finanzas, seguros y propiedades. Probablemente las más conocidas sean las fintech, que ofrecen diversos servicios vinculados a las operaciones financieras o bancarias digitalmente, muchas veces directamente a través de una aplicación. ➤ Ver también: Cómo reducir las barreras que frenan la inclusión financiera digital en América Latina Con presencia en diversidad de actividades, desde la emisión de tarjetas de crédito hasta la organización económica familiar, suelen otorgar beneficios que exceden a la comodidad de lo remoto, como menores comisiones y mejor acceso al crédito. Aunque al principio, muchas de estas empresas eran miradas con recelo por un sistema tradicional y poco afín a las grandes disrupciones como el bancario, hoy muchas de las fintech son reguladas por organismos competentes y operan de forma completamente legal. Las empresas del sector insurtech (combinación de los términos seguro y tecnología en inglés), por su parte, irrumpieron en los últimos años entre las aseguradoras. Estas compañías están rediseñando el área de servicios, con procesos basados completamente en la tecnología. Modernizar procesos, automatizar operaciones y permitir una mejora en términos analíticos, con impacto en todas las áreas del ecosistema, son algunas de las ventajas de las insurtech. El cálculo múltiple, por ejemplo, permite que una misma persona acceda a cotizaciones simultáneas de varias compañías de seguros de forma automática, completando un solo formulario. Con la misma lógica que las dos anteriores, las proptech son empresas que ofrecen productos tecnológicamente innovadores o nuevos modelos de negocio dentro del mercado inmobiliario, otro sector tradicionalmente reacio al cambio. Estas empresas cruzan la cadena de valor de los bienes raíces. Puede empezar por el diseño de un proyecto inmobiliario con inteligencia artificial y llegar a la compra-venta del inmueble de forma completamente online, pasando por un sistema de financiamiento innovador como el crowdfunding inmobiliario, que ofrece un ingreso asegurado en dólares, con renta fija y 100% online. En todos estos casos, los servicios se vuelven más accesibles, menos burocráticos, igual de seguros y, en muchos casos, más baratos. Para muchos de quienes participan en sectores cruzados por las fintech, insurtech y proptech, estos cambios significan una reinvención de su modelo de negocio. Esto no necesariamente significa el fin de las compañías tradicionales, ya que muchas se adaptaron bien a los cambios, pero sí implica una oportunidad de volver a concentrarse en brindar servicios que le simplifiquen la vida a las personas. Un legado que va mucho más allá del coronavirus. Fuente: Ámbito