Expertos del sector financiero y corporativo analizaron cómo el enfoque sostenible no solo impacta positivamente al medioambiente, sino que también fortalece el patrimonio empresarial. En este panel, se abordó el impacto de las finanzas verdes y su papel en el desarrollo empresarial sostenible, especialmente en el contexto ecuatoriano. Paulina Pino, Gerente Comercial de la Bolsa de Valores Quito, explicó que hoy en día muchas estrategias de sostenibilidad se están convirtiendo en parte integral de las estrategias corporativas. “Dentro del mercado de valores hemos identificado actores que ya ven a la sostenibilidad como una gran oportunidad”, afirmó. Entre los principales beneficios destacó el acceso a capitales verdes, que permiten a las empresas obtener mejores condiciones de financiamiento y desarrollar una reputación que fortalece su continuidad en el tiempo. “La sostenibilidad también construye confianza, y eso se traduce en resiliencia empresarial”, agregó. Desde Mercapital Casa de Valores, Diego Castro, su Gerente General, destacó la importancia de tomar decisiones empresariales con visión a largo plazo. “Los líderes deben considerar no solo el impacto inmediato, sino los beneficios que generan para la economía del país”, dijo. En Ecuador ya existen emisiones de bonos verdes, y esto es solo el comienzo. “Somos parte de los líderes mundiales por el cacao, y si alineamos nuestras prácticas productivas con la sostenibilidad, podríamos posicionarnos globalmente como el número uno”. Margarita Casas, Socia de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC Ecuador, aportó una visión crítica pero constructiva: “Durante años, las empresas se han enfocado en gestionar impactos, pero ahora es momento de conectar esa gestión con una estrategia de negocio integral”. Casas enfatizó que ser sostenible no significa automáticamente que una organización sea verdaderamente sostenible. “Debe haber una conexión real con la estrategia de la organización. La sostenibilidad no puede ser un área aislada, tiene que integrarse desde la raíz”. Otro tema clave fue el de los activos intangibles, como la reputación o la lealtad de los clientes, que comienzan a ser valorados como parte del patrimonio empresarial. Pino fue clara: “En el corto plazo, estos activos tienen un valor que muchas veces no vemos, pero que están ahí y marcan una diferencia, especialmente en procesos como adquisiciones o inversiones”. Para ello, también se necesitan lenguajes unificados en los reportes de sostenibilidad, como señaló Casas: “Cada informe es diferente. Para que los inversionistas tomen decisiones informadas, necesitamos estructuras claras y comparables”. El panel cerró con mensajes como: “No importa qué tan grande sea la empresa, importa qué tan grande es el compromiso de sus líderes con la sostenibilidad”, afirmó Diego Castro. Por su parte, Pino dejó una invitación directa: “Tenemos que ir hacia adelante, con estrategias a largo plazo que respondan a los desafíos del país”.