En este contexto, el sector financiero ha comenzado a desempeñar un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático. Por un lado, está desarrollando productos de inversión que priorizan proyectos sostenibles, aquellos que no dependen de combustibles fósiles, que minimizan la huella de carbono y que combaten activamente el cambio climático. Por otro lado, está respaldando y alentando a las empresas altamente contaminantes en las que invierte a mejorar sus prácticas. Un ejemplo destacado es la carta anual que envía el CEO de BlackRock cada año, la mayor gestora de activos del mundo, a los gerentes de las empresas en las que la compañía invierte. En su carta de 2020, el CEO incluyó por primera vez una declaración contundente sobre el cambio climático: el riesgo de inversión significativa en proyectos sin enfoque sostenible. Esto marcó un punto de inflexión, ya que grandes inversores como BlackRock comenzaron a desinvertir en empresas de alto riesgo en sostenibilidad y a desarrollar nuevos productos de inversión libres de combustibles fósiles. En este nuevo panorama, los inversores están empezando a comprender las ventajas de canalizar su capital hacia proyectos sostenibles. Las empresas que no toman en serio la sostenibilidad se enfrentan a riesgos físicos relacionados con el cambio climático que pueden tener un impacto devastador en sus precios, costos y demanda a largo plazo. Pero, ¿cómo beneficia esto a la industria de la moda? Adoptar prácticas y modelos de negocio sostenibles no solo cumple con los estándares ambientales, sino que aumenta la atractividad para acceder a inversiones públicas y privadas. La clave es que los inversores tengan acceso a información pública y transparente sobre las prácticas sostenibles de las empresas. Como líderes en la industria de la moda, debemos presentar planes de negocio que destaquen nuestras prácticas sostenibles y nuestra contribución a la economía baja en combustibles fósiles. Los productos financieros verdes no solo son rentables, sino que también impulsan el cambio. La Unión Europea ha presentado un plan de finanzas sostenibles para promover inversiones que consideren factores ambientales, sociales y económicos, alentando a las organizaciones a ser transparentes y a combatir el greenwashing. Aquí cabe mencionar la tan nombrada Taxonomía, que identifica actividades económicas sostenibles, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, y aquellas que no lo son. Además, se menciona el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR) de la UE, que obliga a las entidades financieras a integrar los riesgos de sostenibilidad en sus decisiones de inversión. Para los líderes empresariales y aquellos que buscan contribuir al cambio climático, la diversificación de ingresos y las inversiones sostenibles son clave. Similar a cómo elegimos alimentos saludables en el supermercado, debemos seleccionar inversiones que promuevan criterios verdes a largo plazo. Ahora existe una creciente disponibilidad de hipotecas, cuentas bancarias, fondos de inversión y bonos que priorizan la sostenibilidad y brindan rentabilidad a largo plazo. La clave está en la educación y la consulta con entidades de confianza. Hoy existen varias gestoras financieras especializándose en criterios de sostenibilidad para responder a esta demanda en crecimiento. Asesores financieros de Banca Privada y Fondos de Inversión como Magasa Wealth Management, junto con potentes partners aliados en LATAM, están liderando la gestión de planes personalizados con estos criterios de inversión, batiendo récords en gestión de fondos con altos riesgos de volatilidad y mejorando día a día sus decisiones y diseños de productos junto con la implementación de sistemas con IA. Pero del dicho al hecho, todavía hay mucha tela que cortar y mejoras que hacer en cómo se presenta la información de manera clara, transparente y entendible para todos. Incluso para el inversor más inexperto. Aprender a comparar entre productos cuáles se adecúan más a nuestros intereses y valores, y cuáles no. Por otro lado, y no está de más mencionarlo como conclusión en este artículo, es que revises tus inversiones actuales, antes de intentar meterte en nuevas. Revisa en qué tipo de proyectos están enfocados y si hay posibles opciones de reajustes y mejoras o si es mejor desinvertir para reinvertir en proyectos que a largo plazo te den mayores beneficios, no solo económicos sino también personales. Si aún así no encuentras nada que te convenza, recuerda que el mercado se encuentra en constante mejora y evolución, así que te recomiendo informarte de las nuevas actualizaciones y proyectos que surjan, hasta que des con aquel que mejor se ajuste a tus preferencias. Míralo tal cual, como una nueva serie de hábitos que tendremos que ir adoptando en todas las áreas de nuestra vida. Tanto en la manera como nos alimentamos, como en la manera que vestimos, la manera en cómo producimos, consumimos e invertimos. Todo va ligado. Y es un cambio de mentalidad y un modus operandi global, así que no estás solo, no estás sola. Tampoco tienes que hacerlo todo perfecto desde un principio, porque no existe hasta hoy la respuesta correcta o el manual infalible de la sostenibilidad paso a paso, estamos en la era de la implementación, por lo que estamos permitidos a errar, a cometer errores, a proponer soluciones.Texto: Ángeles López Sáenz