Quito fue sede del IV Foro de Finanzas Sostenibles de Ecuador, organizado por Asobanca, un espacio que consolidó el diálogo entre banca privada, autoridades y multilaterales para acelerar la transición hacia un modelo económico más inclusivo y resiliente. El evento congregó a expertos nacionales e internacionales para analizar tendencias, retos y oportunidades en torno al financiamiento sostenible. Durante la inauguración, Marco Rodríguez destacó que la sostenibilidad dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en una práctica cotidiana del sistema financiero. Señaló que, entre 2019 y marzo de 2026, la banca privada canalizó más de USD 4.435 millones en financiamiento sostenible y consolidó instrumentos como bonos verdes, sociales y de biodiversidad, evidenciando un avance estructural en la industria. Por su parte, Roberto Romero von Buchwald enfatizó que las finanzas sostenibles representan hoy una responsabilidad compartida entre actores públicos y privados. Subrayó que estos espacios permiten transformar el diálogo en acción concreta, fortalecer la supervisión con visión de largo plazo y consolidar un sistema financiero que impulse desarrollo, confianza e innovación en el país. También puedes leer: Brasil lidera las bolsas en América Latina con un alza de 29,55% en 2026 y atrae capital global Desde la perspectiva internacional, Ignez Tristao resaltó el rol clave de las alianzas estratégicas y del financiamiento innovador para escalar el impacto. Indicó que el apoyo del Grupo BID ha permitido movilizar miles de millones de dólares, promover bonos temáticos y fortalecer capacidades técnicas, facilitando la canalización de recursos hacia sectores como pymes, transición energética y agricultura sostenible. El foro evidenció que Ecuador cuenta con un sistema financiero sólido y una creciente demanda por integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en el negocio. La articulación entre banca, regulación y multilaterales se posiciona como un eje clave para atraer inversión, cerrar brechas de inclusión financiera y consolidar una economía sostenible con impacto tangible en la vida de los ciudadanos.