Por su parte, la ONU ha señalado que el 10% de la población mundial, (cerca de 700 millones de personas) se encuentra en situación de pobreza extrema con dificultades para acceder a la alimentación, educación, agua y saneamiento. Esta situación se encuentra en riesgo de un mayor deterioro debido a los efectos de la pandemia todavía presentes y a las tensiones geopolíticas internacionales que afectan a un mundo cada vez más globalizado. En América Latina, esta realidad se traduce al 13,8% de la población de la región, es decir, 86 millones de personas (ONU) y en Ecuador en el 10,7% de los habitantes del país (1,8 millones) según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). También te puede interesar: BVG y BID Invest realizan foro internacional sobre bonos temáticos corporativos y finanzas sostenibles En el caso específico de Ecuador, de acuerdo con el INEC, la pobreza por necesidades básicas insatisfechas (calidad de la vivienda, hacinamiento, acceso a servicios básicos, acceso a educación y capacidad económica) fue de 33,2% a escala nacional; 22,0% en el área urbana, y 57,0% en el sector rural. Adicionalmente, entre los principales problemas del país se encuentra la falta de empleo, el acceso a una vivienda y la desnutrición infantil. Por ejemplo, a junio de 2022, el desempleo se ubicó en el 4,0 %, es decir, cuatro de cada 100 ecuatorianos pertenecientes a la población económicamente activa no tienen empleo, según la última Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu) publicada por el INEC. Estas cifras nos indican que no hay tiempo que perder, debemos sumar esfuerzos que generen soluciones para facilitar a las comunidades avanzar hacia un camino de progreso y bienestar. El sector financiero, entre muchas otras iniciativas, ha venido implementando las llamadas “finanzas sociales” (o Social Finance por su término en inglés), las cuales buscan movilizar capital público y privado para contribuir a la solución de estos grandes desafíos de la humanidad, es decir, inversión de impacto. Uno de los productos financieros que contribuyen al desarrollo de esta solución son los bonos sociales. Son instrumentos que permiten financiar proyectos de infraestructura básica como agua y saneamiento, vivienda para personas de bajos y medianos ingresos, transporte sostenible; entre otros o de acceso a servicios de primera necesidad como la sanidad, la educación y la seguridad alimentaria. Estos bonos también facilitan la financiación y el asesoramiento empresarial con especial enfoque en las pequeñas y medianas empresas, que aportan al desarrollo del tejido empresarial al brindarle apoyo a las empresas en la toma de decisiones que los lleven a cumplir con sus objetivos de negocio y a generar oportunidades dignas de empleabilidad; o las microfinanzas, que promueven la inclusión financiera a través del ahorro, el acceso al crédito, la igualdad de género y empoderamiento de la mujer, la reducción de la pobreza, y el crecimiento económico inclusivo. En el año 2021, Citi emitió por primera vez uno de estos bonos sociales por valor de USD 1.000 millones para fondear sus operaciones enfocadas en los sectores previamente mencionados en países emergentes. Citi es un banco global que apoya a clientes y moviliza inversionistas que buscan generar impacto social y medioambiental. Desde hace más de 15 años, el equipo de Social Finance del banco viene generando innovaciones financieras inclusivas que aportan al crecimiento económico sostenible y al beneficio de comunidades vulnerables y desatendidas en más de 35 países emergentes alrededor del mundo; mediante las cuales, a la fecha, han impactado positivamente a 4,1 millones de personas, 90% de estas mujeres (3,7 millones), y movilizado cerca de US 6 mil millones en capital dedicado a estos sectores desatendidos. El objetivo del banco es apoyar a 15 millones de personas de las cuales 10 millones son mujeres en países emergentes para el año 2025. Esto se alinea con el compromiso global de Citi de apoyar operaciones por valor de USD 1 trillón en proyectos sostenibles a 2030 de los cuales USD 500 mil millones serán en proyectos sociales. También te puede interesar: El futuro de las finanzas y los retos del CFO – Chief Financial Officer Sabemos que nos queda un largo camino por recorrer para resolver muchos de los retos que enfrentamos, sin embargo, consideramos que las instituciones financieras estamos al centro de la transformación ambiental y social, y estamos listos para apoyar a nuestros clientes y demás grupos de interés en este proceso. El camino de sostenibilidad que hemos recorrido nos enseña que solo un esfuerzo conjunto nos permitirá alcanzar las metas ambientales y sociales. Por: Borja Garcia Fernández - Jefe de Estructuración y Líder para América Latina y el Caribe en Citi Social Finance