Como todos sabemos, el mundo actual no es para los entusiastas de la estabilidad. Desde el 2021, el mundo ha vivido una de las crisis más extendidas en términos de falta de crecimiento económico e inflación. Esto significa que muchas iniciativas en el sector fintech han tenido problemas por la falta de financiación, lo que dificulta impulsar el crecimiento a escala. Básicamente, esto se debe a que frente a la presencia de tasas de interés relativamente altas, el financiamiento fue direccionado en gran medida hacia iniciativas de monetización a corto plazo, y aquellos proyectos con retorno inmediato fueron priorizados frente a aquellos proyectos basados en generación de volumen, con monetización a largo plazo. Esta tendencia, en términos de crecimiento de las tasas de interés, está prevista que continúe, impulsada principalmente por el gobierno de Estados Unidos en su estrategia de contención de la inflación. Sin embargo, grandes proyectos fintech pueden desarrollarse y crecer en un contexto de crisis y desequilibrio en los mercados. Existe una enorme oportunidad que permanece detrás de escena de la inestabilidad del mercado, y compañías de diferentes industrias, hasta ahora ajenas al mundo fintech; están aprovechando este contexto económico para transformar el panorama y captar nuevas fuentes de ingresos. Esto es lo que se conoce como Finanzas Embebidas1. ¿Qué sucede si los nuevos actores fintech provienen del segmento más rentable de la industria y se alinean con los intereses de los actores tradicionales del sistema financiero? Las grandes corporaciones de muchas industrias que ingresan al ámbito fintech para diversificar los ingresos y desarrollar nuevos negocios innovadores, pueden proporcionar los incentivos adecuados para desarrollar la tan promovida apertura de la interoperabilidad financiera. También te puede interesar: ¿Cuál es el panoramma del sector fintech en cifras? En estos términos, la tendencia de la regulación en Latinoamérica es claramente hacia la apertura. Sin embargo, la existencia de la misma no garantiza que el mercado sea “fintech friendly”. La clave es la ambición de todos los actores de la economía de desarrollar nuevos negocios, en un modelo colaborativo y no necesariamente competitivo. El ingrediente secreto de la apertura es encontrar una ecuación de ingresos compartidos que empodere a diferentes actores de la economía para entrar en el negocio fintech, compartiendo riesgos y esfuerzos en la adquisición de clientes. Para aquellos actores que han invertido en la adquisición de clientes en el pasado, las estrategias de monetización están a la vuelta de la esquina. Esto es lo que determina el verdadero potencial de las finanzas embebidas, hasta ahora lejos de los límites de lo posible. 1 Las finanzas embebidas son la integración de servicios o productos financieros, como pagos, dentro de la cadena de valor del cliente de una compañía de servicios no financieros y ofrece a las marcas la capacidad de dar forma a una experiencia de cliente fluida