El joven es el CEO de Eco Banco del Estudiante, una institución que nació hace más de una década, de la inquietud de un Quisocala de apenas siete años. Se le considera el banquero más joven del mundo, y así se presentó para abrir su charla. ‘Finanzas con Propósito: Mi camino como el banquero más joven del mundo’ fue el nombre de su intervención en el evento. Y, como el mismo nombre indica, se centró en contar su historia para llegar a alcanzar este título. Arrancó hablando de cómo las cooperativas tienen el potencial de transformar el mundo. Quisocala destacó el rol fundamental que cumplen las cooperativas y todas las instituciones financieras. Tienen la oportunidad de ser herramientas para generar soluciones e impactar positivamente en la vida de sus clientes. Habló de la lealtad como un ingrediente clave en el mundo del cooperativismo, que surge de ayudar genuinamente a las familias y comunidades. Y para esto es necesario ir más allá del modelo de negocio, de las métricas, números y las tablas de Excel. Entre las oportunidades que enlistó el CEO están la educación financiera para los socios, la inclusión financiera de grupos usualmente ignorados, como los niños, y el impacto real en la calidad de vida de las personas. “La gran mayoría de cooperativas caen en el error de compararse con bancos o querer ser similares a ellos”, afirmó Quisocala. Pero recordó que el valor de las cooperativas es diferente al de un banco: tienen mayor potencial de impacto positivo y transformación en las vidas de sus socios y sus familias. E hizo un llamado a recordar algunos de los pilares del cooperativismo, como la ayuda mutua y la gestión democrática. Y así dio paso a su relato para demostrar la importancia de conectar con un propósito para generar cambio en el mundo. A los siete años se dio cuenta que había muchos niños en las calles en su ciudad, que trabajaban y no tenían sus mismas oportunidades para estudiar. Su primer impulso fue donar sus ahorros. Y cuando se dio cuenta de que esa no era una vía sostenible, buscó ir a un banco. “En esa época, pensaba que eran mágicos; uno entraba al banco y salía con dinero, no entendía cómo”. Pero en ninguno logró abrir una cuenta. Entonces decidió abrir su propio banco. Así nació el Banco del Estudiante que actualmente cuenta con más de 10.000 estudiantes -sus clientes- y que aporta también a padres de familia y maestros. La moneda de cambio son los desechos. “Qué mejor manera que pagarles por salvar el planeta”, aseguró el CEO sobre el mecanismo para que los niños ganen dinero. Contó también sobre la más reciente innovación de su empresa: ‘eco-cajero’ para que los niños depositen botellas y reciban su dinero. “Tenemos que buscar siempre tener nuevas ideas”, comentó Quisocala. Y cerró su intervención con un llamado a los asistentes de la Cumbre de Cooperativas. “Nunca es muy temprano ni muy tarde para hacer una diferencia. Y es momento de volver a creer en las cooperativas”, aseguró Quisocala. En el impacto positivo que pueden generar, en las vidas que pueden tocar. “No tengan miedo a ser parte de la solución y del futuro en nuestros países”.