En microcrédito, 6 de cada 10 operaciones se destinaron a mujeres, evidenciando su rol en la economía productiva. En los últimos cuatro años, la morosidad de las mujeres ha sido menor que la de los hombres. Incluso en periodos de desaceleración económica como la observada en 2024, las mujeres conservaron niveles más bajos de mora. A enero de 2026, registraron una tasa de 4,9%, frente al 5,2% en hombres, demostrando un mejor perfil crediticio. El saldo de cartera de crédito femenina alcanzó USD 12.364 millones a enero de 2026, con un crecimiento anual del 8,1% y un promedio anual de 9,1% desde 2023. También te puede interesar: Capitalización: el motor detrás del crecimiento del crédito Transformación digital empresarial En el segmento corporativo, el 78,5% de las transacciones se realizaron vía internet, movilizando USD 206.441 millones. La digitalización ha permitido sostener el flujo de pagos en un entorno económico complejo, facilitando especialmente la integración de MIPYMES al sistema financiero. Entre 2023 y 2024, 30 mil empresas adicionales adoptaron canales digitales. El desempeño del sistema bancario privado confirma su rol como pilar de la economía ecuatoriana. La combinación de solidez financiera, expansión del crédito, inclusión y digitalización configura un modelo que no solo responde al presente, sino que habilita el crecimiento futuro del país.