El fenómeno de El Niño, previsto para extenderse hasta 2027 en las costas del Pacífico tropical, podría generar efectos adversos sobre el empleo, reducir los ingresos y deteriorar las condiciones laborales en América Latina y el Caribe, especialmente entre los trabajadores informales y rurales. Así lo advierte una nota de políticas publicada este 3 de agosto de 2026 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Te puede interesar: Quito busca reforestar la ciudad, uno de sus viveros se encuentra en el parque las Cuadras Impacto económico y laboral El informe explica que las alteraciones en los patrones de precipitación asociadas a El Niño afectarían actividades económicas como la agricultura, la pesca, la generación de energía, la logística y el transporte. Como consecuencia, podrían producirse pérdidas de empleo, reducción de ingresos, incremento de la inseguridad alimentaria, alzas en los precios de alimentos y energía, así como un mayor riesgo de trabajo infantil. La publicación, titulada El Niño 2026-2027 y el mundo del trabajo en América Latina y el Caribe: una cadena causal desde el clima hasta el empleo y las instituciones laborales, sostiene que este fenómeno representa un desafío creciente para el empleo y el trabajo decente en la región. En ese contexto, el director regional adjunto de la OIT para América Latina y el Caribe, Fabio Bertranou, señaló que "la magnitud de sus impactos dependerá de la capacidad de los países para anticiparse con instituciones laborales sólidas, sistemas de protección social y diálogo social que protejan a las personas más vulnerables". Trabajadores más vulnerables El estudio identifica a los trabajadores informales, rurales y a quienes desempeñan actividades al aire libre como los grupos con mayor exposición a la pérdida de ingresos, el deterioro de las condiciones laborales y los riesgos para la seguridad y la salud en el trabajo. La elevada informalidad laboral agrava este escenario. Según la OIT, cerca de la mitad de los trabajadores de América Latina y el Caribe se desempeña en la economía informal, con acceso limitado a mecanismos de protección frente a crisis climáticas, por lo que los efectos del fenómeno podrían concentrarse en quienes cuentan con menos herramientas para afrontarlos. Ecuador y Perú enfrentarían lluvias e inundaciones El informe advierte que los impactos variarán según la subregión. Mientras el Corredor Seco Centroamericano, el Caribe y el norte de Sudamérica enfrentarían principalmente sequías, déficit hídrico y olas de calor, la costa del Pacífico de Ecuador y Perú registraría un mayor riesgo de lluvias intensas e inundaciones. En el sudeste de Sudamérica, en cambio, se prevén precipitaciones superiores al promedio y tormentas severas. Estas diferencias climáticas tendrían repercusiones directas sobre sectores como la agricultura, la pesca, la construcción, la logística, el transporte, el turismo y la generación de energía, debido a su alta dependencia de las condiciones meteorológicas. Medidas para fortalecer la resiliencia Frente a este panorama, la OIT plantea una serie de acciones para reducir el impacto sobre el mercado laboral. Entre ellas destacan el fortalecimiento de los sistemas de protección social, la ampliación de la cobertura para trabajadores vulnerables, la inversión en infraestructura resiliente, el refuerzo de las políticas de seguridad y salud en el trabajo, el desarrollo de sistemas de alerta temprana y la promoción del diálogo social para diseñar respuestas adaptadas a las características de cada país y sector productivo. Te puede interesar: El dólar se debilita en julio y el peso colombiano se consolida como la moneda más fuerte del mundo El organismo concluye que El Niño debe abordarse no solo como un fenómeno meteorológico, sino como un proceso capaz de generar efectos en cadena sobre la actividad económica, el empleo y las instituciones laborales, lo que exige estrategias de prevención y adaptación con enfoque integral. Fuente: Expreso