Para la compañía, la pluralidad de voces, trayectorias y perspectivas es una fuente de innovación que impulsa la evolución de sus servicios y el fortalecimiento de su talento humano. Actualmente, FEMSA Salud Ecuador cuenta con más de 4.200 colaboradores, de los cuales cerca del 35 % son jóvenes menores de 30 años y el 70 % son mujeres. Estas cifras reflejan un compromiso firme con la equidad de género y con la generación de oportunidades para las nuevas generaciones, al mismo tiempo que se valora y reconoce el conocimiento de quienes han desarrollado una extensa trayectoria en el sector salud. “La convivencia entre generaciones es un pilar que enriquece nuestra vida diaria: los jóvenes aportan frescura e innovación, y quienes tienen más experiencia transmiten conocimiento y visión estratégica. Esa sinergia fortalece al equipo y nos permite responder con soluciones creativas y sostenibles”, afirma Camilo Páez, Gerente de Recursos Humanos de FEMSA Salud Ecuador. También te puede interesar: Impulsando sueños y transformando vidas a través del deporte Este principio está alineado con el modelo JEDI (Justicia, Equidad, Diversidad e Inclusión), adoptado por la empresa, que garantiza un ambiente en el que todas las personas puedan aportar y crecer. La convivencia intergeneracional no solo genera equipos más sólidos, sino que fomenta una dinámica de aprendizaje mutuo: los jóvenes introducen nuevas formas de entender los retos, ideas frescas y soluciones digitales, mientras que los profesionales con mayor trayectoria aportan perspectiva estratégica y capacidad de gestión ante escenarios complejos. El intercambio de saberes fortalece la innovación, impulsa la productividad y crea un entorno de trabajo más humano, donde cada voz tiene valor. Esta visión también responde a las exigencias del sector salud, en el que la capacidad de adaptación y la sostenibilidad de los procesos son claves para brindar soluciones efectivas y de calidad. En FEMSA Salud Ecuador, el aporte de cada persona independientemente de su edad, etnia, género, no solo enriquece la cultura organizacional, sino que constituye un factor clave para garantizar la continuidad, la solidez y el éxito de la compañía a largo plazo, impulsando una organización más inclusiva, innovadora y preparada para los desafíos del mañana.