Fauna y hongos se multiplican en el Parque Bicentenario de Quito tras su recuperación ambiental
El Parque Bicentenario de Quito se ha consolidado como un laboratorio urbano de biodiversidad, luego de que estudios recientes evidenciaran un crecimiento significativo de especies de fauna y hongos desde su transformación de antiguo aeropuerto a área verde metropolitana.
Esto, tras la implementación del programa del proyecto Hábitats Ecológicos Urbanos (HEU), una estrategia de restauración ambiental que forma parte de la iniciativa BioUrbana, orientada a recuperar ecosistemas dentro de la ciudad.
La presencia de fauna y hongos se multiplicó por cinco en comparación con los primeros años posteriores al cierre del aeropuerto Mariscal Sucre. Este aumento está asociado a los procesos de restauración ecológica y a la recuperación progresiva de hábitats naturales dentro del parque.
Actualmente, en el Parque Bicentenario se han identificado más de 120 especies de aves, además de mamíferos pequeños, reptiles, anfibios e insectos polinizadores. En el caso de los hongos, se han registrado más de 80 especies, varias de ellas indicadoras de buena salud del suelo y de los ecosistemas urbanos. Además, en términos de vegetación, los 7 hábitats albergan 5.900 individuos de plantas, pertenecientes a 40 especies seleccionadas bajo criterios ecológicos, funcionales y paisajísticos.
También puedes leer: Galápagos avanza en su conservación con el reciclaje de 60.000 neumáticos
El parque cumple una doble función: espacio recreativo para la ciudad y zona de investigación científica y educación ambiental. Como parte de BioUrbana, los días 4 y 5 de febrero de 2026 se realizaron recorridos guiados con técnicos, familias y vecinos del sector, quienes registraron especies de flora y fauna mediante la aplicación iNaturalist, una herramienta digital permite documentar biodiversidad a escala global. Asimismo, universidades, colectivos ambientales y expertos han utilizado el área para monitorear procesos de regeneración natural, comportamiento de especies y adaptación de flora y fauna en entornos urbanos.
La extensión del Parque Bicentenario, que supera las 125 hectáreas, ha permitido la creación de corredores ecológicos que favorecen la movilidad de especies y la recuperación de suelos previamente compactados por el uso aeroportuario. La revegetación con especies nativas ha sido clave para atraer aves, insectos y otros organismos.
Las autoridades municipales señalan que este proceso es progresivo y que el monitoreo continuará en los próximos años, con el objetivo de fortalecer la conservación urbana y generar información técnica que pueda replicarse en otros espacios verdes de la ciudad.
Fuente: Expreso | El Telégrafo