Pero los pequeños productores de café, los pequeños productores de algodón, las operarias chinas o indias de los despepitadores de algodón, los pequeños productores ecuatorianos de banano, los pequeños productores de cacao -o de té, flores, oro, azúcar, vino sudafricano, canela de Burkina Faso, vainilla de Madagascar, aceite de coco, miel, o especies- no han podido superar niveles de pobreza ni tienen acceso decente a servicios básicos.<br /> <br /> Más del 60% de los balones de fútbol que se comercializa en el mundo son cosidos a mano, en condiciones precarias, en la región de Sialkot al norte de Pakistán. Un trabajador en una plantación de flores en Kenia gana menos de USD 1 al día. El café representa el 90% de las exportaciones de Burundi, uno de los países más pobres del mundo, con un PIB de USD 3.094 mil millones al 2014, según el Banco Mundial.<br /> <br /> <span style="font-style: italic;">La industrialización y comercialización de los productos está en pocas manos. La producción, en muchas. Este modelo<br /> no es sostenible, ¿O sí?</span><br /> <br /> No me entiendan mal. Soy pro empresa privada, pro libertad de comercio; sin embargo, el bien común es responsabilidad del Gobierno, de los negocios y de los ciudadanos. Debemos alinear los objetivos de los gobiernos con los objetivos empresariales y los objetivos de los consumidores. De eso se trata el trabajar por el bien común.<br /> <br /> Se trata de generar peer pressure a través de la responsabilidad colectiva. Donde el trato equitativo, el comercio justo, el pago de salarios reales, el acceso de los pequeños productores a los mercados, el etiquetado ético -como el semáforo en los productos alimenticios en Ecuador- debe ser un compromiso compartido.<br /> <br /> El problema es que la responsabilidad colectiva es un acto voluntario. Pero, aquellas empresas que incorporan la gobernanza corporativa y las responsabilidades social y ambiental en su ADN, pagan mejores dividendos.<br /> <br /> Se trata de añadir valor. Pero añadir valor para el negocio, la sociedad y el planeta. De enfocar la innovación empresarial en la necesidades colectivas. De enfocar el consenso en el punto de partida y no en los resultados finales. ¿Tenemos un problema como sociedad? Trabajemos en ello.<br /> <br /> Dejé para el final a los ciudadanos. La sociedad civil, interviniendo desde la co-creación de procesos y oferta (de productos y servicios) hasta la presión social para las decisiones de bien público. Pero, sobre todo, consumiendo responsablemente. ¿El problema? Que todo induce a consumir más. Los sesgos humanos naturales -como la ilusión negativa o el anclaje semántico-, la cognición, las promociones empresariales, el desarrollo de nuevos productos, están diseñados para consumir más. <br /> <br /> El autoservicio que vende productos con semáforo de grasas, sales y azúcares, en porciones cada vez más grandes, es el mismo autoservicio que vende pastillas para adelgazar. <br /> <br /> Cada decisión de consumo es una oportunidad para hacer una diferencia en favor del combate a la pobreza, la disminución de la iniquidad y el cuidado al planeta. Cada decisión de consumo es un mensaje al Gobierno sobre sus políticas públicas. Cada decisión de consumo es una demostración de poder a las empresas. Cada decisión de consumo es una bifurcación en la vía: ¿compro o no compro? <br />