“Durante el año 2020, el sector bananero ecuatoriano demostró su capacidad de resiliencia, alcanzando un volumen histórico de 380 millones de cajas que significó un crecimiento de aproximadamente 5,6% con relación al 2019, pese al contexto desatado por la crisis sanitaria. El volumen exportado, generó para El país un ingreso de USD3.600 millones, producto del trabajo de 8 mil productores y resultado de las inversiones en 190 mil hectáreas en producción de banano en El Ecuador. Esto se debió a una combinación de factores, entre lo que se destacan: Un incremento constante de la productividad desde el 2017 correspondiente al 2,29 % en relación con el 2016; luego en el 2018 un crecimiento de 7,14%, continuando el 2019 con un 1,78%. Este ritmo perseverante en aumento, acompañado de una estabilidad de precios internacionales para el banano, resultó en un 2020 trascendental que superó el promedio tradicional de 1.800 cajas /hectárea/año, debido a mayores inversiones en fertilización, mejoras en los sistemas de riego, control fitosanitario y manejo integrado de plagas y renovación con material meristemático de calidad. Un aumento de la demanda por parte de los mercados tradicionales como la Unión Europea cuya participación correspondió a 26,95 %, Rusia con 21,5 % y otros como Medio Oriente con el 15,5 %, la recuperación de mercados como Sudamérica con 7,31%, África con 5,47% y la consolidación de la presencia del banano ecuatoriano en las Exrepúblicas Soviéticas cercanas al Mar Negro. Lo anterior se da por un cambio en la conducta del consumidor de esos mercados, que por la presencia del Covid-19 decidieron cambiar su dieta consumiendo más frutas y que al no poder salir de su casa, prefirieron comprar más frutas y hortalizas como una medida de protección para enfrentar la pandemia. La decisión de los productores nacionales y exportadoras de invertir en la implementación de sistemas de bioseguridad para asegurar el flujo continuo de fruta. Estos factores hicieron que, durante el primer semestre del 2020, el incremento acumulado en el 2020 sea superior al 2019 y de dos dígitos. Además, el aumento de cajas embarcadas se pudo lograr porque se articuló con los principales entes gubernamentales la continuidad del desarrollo de las actividades productivas y de exportación, especialmente la movilidad de nuestra fuerza laboral en las principales provincias productoras del banano: Los Ríos, El Oro, Guayas y Santa Elena. El sector privado también supo reaccionar rápidamente, implementando las medidas de bioseguridad y adaptando el teletrabajo para minimizar el riesgo de contagio con el objetivo de resguardar su personal. Las secuelas de la pandemia han planteado nuevos desafíos en este nuevo año 2021, impactando en un crecimiento negativo del -5% en el primer semestre, y que ponen en riesgo la sostenibilidad de la actividad en el largo plazo, dentro de los cuales se resalta: una grave falta de contenedores en el mundo hasta la fecha, nuevas limitaciones en el uso de moléculas en productos químicos para el control de plagas que han sido impuestas por nuestros principales compradores en el mundo, un aumento de costos de las materias primas a nivel global que repercute en un aumento de precios en los insumos para la producción de banano y materiales de empaque para la caja de banano, y por último los cambios climáticos que se han ido agravando cada año y que son el principal factor inmanejable que deteriora y disminuye cualquier proyección de incremento de productividad que se tenga programado”.