Apodado el "Triángulo de Hierro", el Centro Correccional Metropolitano es un rascacielos de 28 pisos ubicado en el centro de la ciudad estadounidense, un imponente edificio triangular de hormigón diseñado por el arquitecto Harry Weese e inaugurado en 1975. El edificio tiene pequeñas rendijas verticales de 13 de ancho por 2,30 metros de alto que funcionan como ventanas irregulares hacia el exterior y que conforman una especie de monolito perforado. Las ventanas, diseñadas para evitar fugas, no tienen rejas, como es habitual en las cárceles. En su momento costó USD 10,2 millones, según el periódico local Chicago Tribune, cifra que hoy equivaldría a casi USD 60 millones. También te puede interesar: 4 m2 de muro por hora: la construcción 3D más grande de Europa "Lujoso" Esta cárcel fue concebida como parte de un programa del gobierno para construir nuevas prisiones entre 1968 y 1978, y suponía un modelo de centro de detención diferente para aquellos que están aguardando su juicio o que han recibido una condena breve. Cuando se inauguró, William Nelson, su primer director, dijo: "Este edificio es completamente seguro, pero fue construido de manera eficiente y teniendo en cuenta la dignidad humana". El entonces juez James B. Parsons del Tribunal de Distrito de Estados Unidos lo describió como "lujoso". "No hay rejas", dijo. "Las puertas se abren y cierran libremente. Los pisos están alfombrados. La comida es muy buena y las instalaciones recreativas son excelentes", afirmó, según recogió el Chicago Tribune en un artículo publicado en 1995. Al menos en aquel momento, los presos podían ir al patio -ubicado en la azotea- solo dos veces a la semana porque permitían estar 20 personas al mismo tiempo como máximo. El patio está totalmente cubierto por un alambrado, para evitar que lleguen helicópteros a llevarse a alguno de los presos. Allí se puede jugar al baloncesto, vóleibol o hacer ejercicio. También podían visitar la biblioteca, la videoteca y la capilla tres veces por semana. Algunas medidas de seguridad se han añadido después de su inauguración, ya que hubo episodios de fuga. También te puede interesar: Terraza en el cielo: se reinicia la construcción del edificio más alto del mundo Por ejemplo, en diciembre de 2012 dos presos se escaparon desde el piso 17 haciendo un boquete en la pared y arrojando una cuerda tejida a partir de sábanas e hilo dental y sujetada de las literas de la celda.