Es así que, desde el boom petrolero de la década de 1970, los ingresos por la exportación de crudo se han posicionado como un importante generador de divisas y financista del gasto público, incidiendo de esta manera, en el dinamismo de la economía. En 1999, Ecuador atravesó la peor crisis financiera de su historia, lo que produjo una contracción en -4,7% de la economía, y, tras una serie de medidas económicas, el país adoptó la dolarización. Este esquema monetario otorgó estabilidad de precios (manteniéndose la tasa de inflación anual por debajo de los dos dígitos desde 2002 hasta la actualidad) e impulsó la inversión privada, y con ello, el crecimiento económico; no obstante, también trajo consigo desafíos en el ámbito fiscal. Otro hecho relevante en la historia económica de Ecuador fue el inicio de las operaciones del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), lo que permitió que el PIB creciera en un 8,2%, la tasa más alta alcanzada tras haberse dolarizado, según información del Banco Central del Ecuador (BCE). Con el incremento del precio y de la producción petrolera, la economía evidenció un mayor dinamismo. En 2008, el precio del crudo alcanzó un promedio de USD 83,4, lo que impulsó el gasto público y una tasa de crecimiento del PIB en un 6,4%. Durante la crisis financiera internacional de 2009, que afectó el precio del crudo marcando un descenso hasta los USD 53,4, ralentizó el crecimiento del país, situándose en 0,6%. Entre el 2010 y 2014, el gasto público destacó como un importante promotor del dinamismo económico. En ese periodo, este indicador creció en promedio 7,9%, mientras que, el consumo de los hogares aumentó en promedio 4,6%. Asimismo, la inversión privada alcanzó una tasa de variación promedio del 9,9%. Posteriormente, la caída de los precios internacionales de crudo marcó una desaceleración en el crecimiento del PIB, hasta la llegada de la crisis sanitaria mundial de 2020, que resultó en la mayor crisis económica del país en la época moderna, con una contracción del PIB en un 7,8% y precios mínimos históricos del crudo (USD 35,6) y en otros commodities. Con la reapertura gradual de la economía mundial, un “efecto rebote”, permitió la recuperación del PIB del país y que este creciera en un 4,2% en 2021, pero no sería hasta el 2022 que el PIB nominal (USD 115.049 millones) alcanzaría los niveles prepandemia de 2019 (USD 108.108 millones). Sin embargo, la economía se encuentra en un periodo de desaceleración en el que su crecimiento en 2023 fue de 1,5% y se espera uno de 0,8% para 2024. Ecuador tiene una de las tasas de desempleo más baja de la región, pero un alto índice de trabajo informal El mercado laboral ecuatoriano se caracteriza por tener una de las tasas de desempleo más bajas de la región; no obstante, estructuralmente este mercado refleja alta informalidad (baja calidad del empleo), una alta tasa de desempleo juvenil y una significativa brecha de género. A diciembre de 2023, la tasa de desempleo nacional se situó en un 3,4%. En tanto que las, 8.321.939 personas que contaron con un empleo, seis de cada 10 empleos fueron “inadecuados”. En materia de género, los datos revelan que, del total de empleos, 6 de cada 10 son ocupados por hombres; de esta cifra, el 42,3% es un empleo adecuado. Mientras que, 4 de 10 empleos está a cargo de mujeres, de los cuales el 30% es adecuado. Esta situación explica que hay una mayor proporción de mujeres desempleadas, 1,4 p.p. más que los hombres. Asimismo, la brecha salarial de género refleja que las mujeres ganan en promedio al mes USD 80 menos que los hombres. Por otro lado, del total de desempleados, el 44,8% tienen entre 15 y 24 años, seguido del grupo de personas entre 25 y 34 años con el 23,9%, lo que refleja problemas de acceso al mercado laboral para población joven, que se refleja también en una brecha de ingreso laboral mensual de USD 200 menos en la población juvenil con respecto a la adulta entre 35 y 44 años, que alcanza el mayor ingreso promedio mensual entre los diferentes grupos de edad, con uno de USD 518. Uno de los indicadores proxy de alta informalidad en el mercado laboral ecuatoriano es el nivel de cobertura de la seguridad social. Apenas dos de cada 10 personas con empleo cuentan con un seguro general (IESS), uno con un seguro privado, y por el contrario, siete de cada 10 no cuentan con algún tipo de seguro. En los últimos 30 años, el país ha consolidado una balanza petrolera positiva En el mercado internacional, Ecuador se ha posicionado como un exportador de materias primas, especialmente de crudo. Es así que, en los últimos 30 años, el país ha consolidado una balanza petrolera positiva, facilitando con ello, el ingreso de divisas a la economía. A pesar de esto, en los últimos años, el banano, camarón y los productos mineros han expandido su participación cada vez más en los mercados internacionales. Es así que, en 2022, las exportaciones de camarón superaron por primera vez los USD 7.000 millones, y, Ecuador es actualmente el primer productor de camarón en el mundo. También te puede interesar: Ranking Empresarial, la principal fuente de consulta de los tomadores de decisión Por otro lado, la creciente demanda mundial por los metales como unidad de reserva y activo refugio, impulsó las exportaciones de productos mineros. Entre 2019 y 2023, sus exportaciones aumentaron casi diez veces, al pasar de USD 326 millones a USD 3.324 millones, situándose como el tercer producto no petrolero, por detrás de camarón y banano. Según el BCE, al cierre de 2023, las exportaciones de crudo (25,1%) y camarón (23,1%), representaron de manera conjunta cerca de la mitad de las exportaciones totales del país. Seguidos de banano y plátano con un 12,1% y productos mineros con el 10,7%. En ese año, los principales mercados de exportación fueron Estados Unidos (23,6% del total exportado), China (18,1%), Panamá (14,3%) y la Unión Europea (13,7%). Sector monetario y financiero La estabilidad económica alcanzada con la dolarización, además de estabilidad de precios, permitió una reducción y relativa estabilidad en tasas de interés, lo que impulsó acceso a crédito e inversión. En los últimos 10 años, la confianza en el sistema bancario promovió un crecimiento sostenido de los depósitos, mientras que, en 2014 las captaciones de la banca privada sumaron USD 26.711 millones, en 2023 este indicador alcanzó los USD 45.730 millones, lo que equivale a un incremento de USD 19.019 millones. Por su parte, el volumen de crédito, que en 2014 sumaba USD 30.298 millones creció hasta los USD 35.979 millones en 2023, es decir, un aumento de USD 5.682. Este hecho ha permitido que la banca privada mejore también sus niveles de utilidad y patrimonio, elementos que han mejorado los niveles de liquidez y solidez del sistema financiero privado del país. Los crecientes riesgos sociales y económicos, tanto a nivel mundial como nacional, representan una serie de desafíos para la economía ecuatoriana. Es así que, las recientes y próximas decisiones políticas que involucren reformas en materia económica deben encaminarse a solventar las necesidades fiscales sin afectar el ambiente de negocios, por el contrario, propiciar incentivos a la inversión privada, el mejoramiento de la productividad y de estímulo a la innovación en los procesos productivos. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research