La evaluación educativa en Ecuador atraviesa una etapa decisiva. Los resultados más recientes de la evaluación Ser Estudiante 2023–2024, realizados por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineval) muestran avances parciales en los niveles iniciales, pero alertan sobre brechas persistentes en Básica Superior y Bachillerato. En este contexto, la participación del país en las pruebas PISA 2025 abre una oportunidad clave: pasar del diagnóstico a decisiones pedagógicas y de política pública basadas en evidencia, con foco en equidad, calidad y pertinencia. Las evaluaciones Ser Estudiante 2023–2024 revelan que la mayoría del alumnado se concentra en el nivel de Básica Elemental, con aprendizajes básicos aún no consolidados. “El comportamiento de los resultados es diferenciado: hay leves mejoras en los subniveles iniciales, pero avances insuficientes en Básica Superior y Bachillerato”, señala María de Lourdes Muñoz, Directora Ejecutiva del Ineval. El reto central es sostener mejoras donde hoy se frenan. También te puede interesar: “La política educativa debe medirse por empleabilidad y permanencia” Brechas que se ensanchan en los niveles críticos Las brechas se expresan con mayor fuerza en Matemática y Ciencias, especialmente en razonamiento lógico y resolución de problemas. En Lectura, aunque hay avances iniciales, persisten dificultades en comprensión inferencial. “No basta con saber leer; necesitamos desarrollar pensamiento crítico”, afirma Muñoz. En Bachillerato, asignaturas como Física y Filosofía evidencian retrocesos que impactan habilidades clave. El desempeño educativo responde a una interacción entre territorio, sostenimiento y contexto social.Factores como nivel socioeconómico, bienestar emocional, liderazgo directivo y calidad docente inciden directamente, por lo que la focalización de apoyos y la formación continua se vuelven prioridades. Evaluaciones clave para la educación ecuatoriana Ecuador participa en la evaluación PISA 2025 bajo los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en la evaluación ERCE 2025 organizada por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE). Los procesos incluyeron una prueba piloto en 2024 y el examen nacional en 2025. “Evaluar bien es clave para confiar en los resultados”, sostiene Muñoz. En la Evaluación Regional ERCE 2025 participaron 20 mil estudiantes de 4to y 7mo de básica de 310 instituciones educativas Para la Directora, las pruebas PISA ofrecerán una hoja de ruta. “Los resultados no deben leerse como una calificación del sistema, sino como una oportunidad de mejora”. La evaluación, bien utilizada, puede orientar políticas centradas en pensamiento crítico, equidad y pertinencia, claves para preparar a los estudiantes frente a desafíos sociales, productivos y tecnológicos.