El estudio generacional que realizó LLYC, compete a Latinoamérica tanto en escenarios macros como digitales, haciendo un zoom a cada generación en los países de México, Colombia, Argentina y Brasil. Se enfoca en: Tiempo libre y entretenimiento Ahorro/ Inversión Esperanza económica Autodefinición. Valores y creencias Intención/ Frecuencia de viajes Hábitos de compra y actitud frente a las marcas Horas de conexión, dispositivos y plataformas digitales Este estudio combina metodologías cuantitativas y cualitativas, utilizando bases de Global Web Index, la construcción de generaciones por país con Audiense y un desk research que logra sentar las bases del entendimiento cultural y social en el que cada una de las generaciones florece. Algunos hallazgos en relación a la Generación Z Entre algunos de los hallazgos, el estudio indica que incluso antes de la pandemia, la Generación Z estaba desconectada casi totalmente de las grandes plataformas digitales tradicionales, reforzando así su participación en sitios mucho más íntimos que les permitieron conectar de una manera directa y con mayor privacidad, o incluso buscando experiencias virtuales compartidas como Fortnite, Twitch y TikTok. Esta comunicación cada vez más inmersiva y privada define gran parte de su comportamiento digital, creencias, valores e incluso la manera en la que ganan, ahorran y gastan su dinero o las formas en las que previenen y cuidan de su salud. La primera generación que nació en la era de la digitalización hoy entra ya al mercado laboral, marcando nuevas pautas sobre la filosofía del éxito, la adultez y el entretenimiento como parte de todo lo que consumen y no sólo como recompensa emocional. Tras el confinamiento, buscan tiempo libre en exteriores Para los adolescentes latinoamericanos, el confinamiento visibilizó la manera en la que buscan pasar el rato con sus amigos, destacando Brasil como el país que más evolucionó al buscar actividades recreativas en exteriores, reafirmando cada vez más la necesidad de la convivencia en estos espacios en contraste con lugares o servicios cerrados. La crisis como catalizador del ahorro en los más jóvenes Los centennials crecieron golpeados por la recesión que explotó a finales de 2008 en los mercados financieros, haciendo que la generación sea más propensa a hablar e investigar sobre educación financiera dada su inmersión digital. Además, pese a que están acostumbrados a la inmediatez, consideran relevante implementar métodos de ahorro para el cumplimiento de sus propósitos. Derivada de ésta nueva crisis financiera post pandemia, sus hábitos de ahorro sufrieron cambios, especialmente el de los jóvenes colombianos y mexicanos; haciéndolos más conscientes de la economía y la importancia de generar métodos de ahorro más seguros gracias a la digitalización. También te puede interesar: Gen Z: la generación que se preocupan más por la sostenibilidad A pesar de buscar experiencias al aire libre, el deseo de viajar de la Generación Z continúa en descenso. Si bien es visible la recuperación sanitaria en el mundo, la intención de viajar/vacacionar para los jóvenes ha caído más pronunciadamente durante 2021. En 2020 se observó un alza en la tendencia de staycation, o vacaciones en el hogar, debido al gran confinamiento. No obstante, que la intención de viajar siga disminuyendo indica varios factores: la preocupación de los jóvenes por sus finanzas personales y la importancia del ahorro, las restricciones sanitarias en el extranjero -lo que impulsa el turismo local- y también la preocupación, aún latente, de un posible contagio. Esta generación valora las experiencias, pero lo hace de una manera más equilibrada, priorizando su futuro a largo plazo. Cansados de la vida digital en pandemia, centennials revaloran la experiencia física de compra. Según Kantar (2020), esta generación es la que espera una participación más proactiva de las marcas en la sociedad: realizando acciones que contribuyan activamente a la vida de las personas, que ejerzan el walk the talk. Aunque el e-commerce es el método de compra favorito para esta generación, para los centennials la vuelta a la normalidad significó un retorno a la compra en físico, impulsando de igual manera el consumo local, lo que se debe en parte a la valorización por la posibilidad tocar y probar los productos antes de adquirirlos.