Dos estudiantes indígenas ganaron un concurso mundial por diseñar un sistema de filtración de agua que permitirá eliminar residuos químicos utilizados en el teñido de textiles. Se trata de Shanni Valeria Mora Fajardo y Rosa Mendoza Sosa, alumnas de quinto semestre, originarias de Teotitlán del Valle (Oaxaca), quienes obtuvieron el premio de excelencia Stockholm Junior Water Prize, conocido como el Nobel Juvenil del Agua. “El premio nos llena de gran orgullo y motivación, porque da más visibilidad a mujeres en la ciencia. Queremos que haya equidad de género y las mujeres podemos ir al frente de esto”, dijo Shanni. Su proyecto, llamado ‘Filtro casero como alternativa en la reutilización del agua entintada en el cultivo de hortaliza’, funciona con una serie de filtros que permiten eliminar la tintura del agua que es utilizada para dar color a la lana con la que se fabrican piezas únicas de ornamento. Las alumnas investigaron, diseñaron y pusieron en funcionamiento una serie de filtros que permiten eliminar la tintura del agua que es utilizada para dar color a la lana con la que se fabrican piezas únicas de ornamento.Mientras muestran su proyecto, que se encuentra al interior de la escuela, en un amplio campo verde, explican cómo identificaron que el cambio climático había transformado la manera en que los artesanos teñían la lana. También te puede interesar: 8 maneras en las que Google ayuda a tener ciudades sostenibles por medio de la IA Para solucionar el problema de los daños que los tintes generaban en los suelos, las estudiantes de bachillerato investigaron los mecanismos de filtración de agua, los elementos que deben utilizar para eliminar la tintura, y los químicos para que, en un segundo momento, el agua se pueda utilizar para riego de un huerto casero, o bien para teñir nuevamente. El filtro consta de recipientes que en algún momento funcionaron como garrafones para agua. Ahí, Rosa y Shanni colocaron grava, arena, carbón, algodón, aserrín y carbón activado. El artesano Mario Chávez les brinda el agua que recolecta de la tintura de sus textiles, la cual es vertida en cada uno de los filtros. En un periodo de dos horas, obtienen agua casi transparente que después es colocada en contenedores, con el fin de que los rayos del sol también contribuyan en su purificación. El proceso permite reducir los contaminantes, clarificar el agua y eliminar olores. El proyecto se encuentra a la espera de llevar a cabo análisis de laboratorio que permita determinar qué elementos químicos se han logrado eliminar con los filtros utilizados. Las estudiantes están también en la búsqueda de recursos para realizar las pruebas correspondientes y pasar a la última etapa de colocación de plantas acuáticas en los estanques que les permitiría determinar si es viable su uso en el riego de hortalizas, generando una economía circular. .