Hoy por hoy, temas como la flexibilidad de horarios, modalidades híbridas, salario justo, beneficios externos, comunicación efectiva y entornos de trabajo equitativos son muy valorados por el personal. En este sentido, Vanessa Gallardo, Gerente General de Strategia Humana, charló con Revista Ekos, sobre la importancia de implementar estrategias que empoderen a todos los colaboradores por igual. También te puede interesar: El aporte del sistema financiero al empoderamiento femenino Panorama de la brecha de género Una desigualdad se manifiesta cuando las normas culturales y sociales atribuyen un menor valor a las habilidades de las mujeres y a las formas de trabajo que se desempeña habitualmente, generando impacto social y económico en las relaciones jerárquicas. Según el “Informe mundial sobre la brecha de género de 2022” del Foro Económico Mundial, pasarán 151 años antes de que desaparezca por completo la diferencia económica entre géneros. Por ello, según Gallardo, alcanzar la igualdad entre géneros implica eliminar toda la discriminación y tomar medidas para facilitar tanto a mujeres y hombres acceso a la educación, formación, servicios de la salud y promover empleos de calidad. “Lograr la igualdad en el entorno laboral implica garantizar que todas las personas, sin importar su género, tengan la oportunidad de acceder a empleos justos, en condiciones seguras y respetuosas con la dignidad humana. Por tanto, debemos repensar en las políticas de igualdad y equidad de género que se implementan en nuestro lugar de trabajo”, explicó. Alcanzar el empoderamiento femenino en los entornos laborales En algunos de los Principios Rectores de la ONU (3, 7, 12 y 20) se reconoce la importancia del género y, para Vanessa Gallardo, el empoderamiento implica la posibilidad, habilidad o capacidad de adoptar decisiones y emprender acciones. “El ejercicio de poder es un aspecto importante de las relaciones. Cuanto más poder tiene una persona cuenta con más opciones, por el contrario, cuanto menos poder existe, aumenta la posibilidad de ser vulnerables al abuso”, comentó. Por ello, el derivar estrategias y planes de acción que impulsen a adquirir poder individual o colectivo en los entornos de trabajo es fundamental. “Debemos trabajar en un plan estratégico para la implementación de prácticas de empoderamiento; es crucial contar con el respaldo y compromiso de alta dirección”, comentó. Para lo cual, las empresas deben trabajar en un plan estratégico que implementen prácticas para potenciar el empoderamiento, la diversidad y la inclusión, así como el equilibrio trabajo – vida personal, y el crecimiento profesional. Pero, ¿cómo lograrlo? Vanessa nos deja unos pasos: