La gastronomía se ha convertido en piedra angular de nuestra forma de viajar, que nos inspira nuevos destinos o nuestro itinerario una vez hemos llegado al terreno. Es un nuevo prisma desde el que entender un lugar, no solo por medio de la comida de los restaurantes, también explorando nuevos horizontes gustativos y descubriendo una cultura culinaria diferente. Estamos más dispuestos que antes a llegar más lejos para sumergirnos en un plato, en un sabor o en un restaurante en el que parece imposible conseguir mesa, pero también buscamos más a esos chefs que han cambiado lo que entendemos por “cocina local” desde sus discretos puestos callejeros, y dejamos atrás las rutas vinícolas más explotadas en busca de vinos menos conocidos. Por todo esto nos emociona tanto el lanzamiento de nuestra primera lista de mejores destinos gastronómicos, una guía global de lugares a los que viajar en el año próximo para hacer feliz a nuestro estómago. Valle de Clare, Australia Por qué ir: por sus famosos viñedos, su comida kilómetro cero y su encanto recóndito Otros estados no querrán admitirlo, pero Australia Meridional es la capital del vino del país, con viñedos de fama mundial como los del valle de Barossa, McLaren Vale y Adelaide Hills, a poca distancia en coche de Adelaida. Pero una región vinícola ha esquivado los focos a pesar de su combinación mágica de buena comida, excelentes vinos y arrebatadores paisajes. Las espectaculares colinas están cubiertas de una espesa capa de eucaliptos gigantes y robles hembra nativos, y en los campos de lavanda silvestre se cobijan urracas cantarinas y escandalosas cucaburras. Las bodegas suelen hacer también un excelente papel como restaurantes: las terrazas del restaurante Slate de Pikes Wines o el Bush DeVine Winery de la bodega Paulett son ideales para degustar el producto que se recoge del huerto y se transforma en deliciosas delicatessen australianas modernas; mientras saboreas los vinos locales tal vez veas algún que otro canguro acercarse para darse un festín de uvas. Este es un lugar que aún no han explorado muchos australianos, pero, una vez que han conocido las regiones vinícolas más famosas, la gente está poniendo el punto de mira en nuevos horizontes. Aquí las distancias son tan manejables que se ha vuelto muy popular explorar la región en bicicleta por los 32 kilómetros del sendero Riesling Trail, con una versión más larga en el Wine and Wilderness Trail. Esta espectacular ruta de seis días (aunque también puedes hacer solo un trozo) abarca 96 kilómetros e incluye todas esas bodegas, además de una cabaña de pastores decimonónica y unas vistas espectaculares del valle desde Dunns Range. También te peude interesar: Tips para cumplir tus propósitos de viajes en 2025 Dubái, Emiratos Árabes Unidos Por qué ir: por su panorama gastronómico centrado en los sabores regionales y sus rompedores conceptos culinarios Hubo una época no hace tanto en la que el mundillo gastro de Dubái solo era famoso por los restaurantes de las celebrities que ofrecían platos de sushi con hielo seco y montones de virutas de trufa. Pero, igual que ha pasado con el skyline siempre cambiante de esta ambiciosa ciudad, el panorama de la restauración ha mutado hasta hacerse irreconocible en los últimos años. Si bien la ciudad aún atrae chefs de renombre (solo este año han abierto restaurantes en Dubái Dani García, Dabiz Muñoz, Anne-Sophie Pic y Jean Imbert), el foco está cada vez más en lo local, sobre todo en los sabores de la región. Estas nuevas estrellas gastronómicas de Dubái están poniendo distancia con los hoteles ostentosos y la opulencia del distrito financiero y eligen esconderse en rincones menos conocidos de la ciudad. Al frente de este movimiento está Orfali Bros, un discreto local de comida de Oriente Medio en una esquina de Wasl 51 de Jumeirah dirigido por el chef sirio Mohammad Orfali y sus dos hermanos, Wassim y Omar. Comer aquí implica descubrir sus historias, incluyendo aquellas de su infancia en Alepo, que se cuentan no solo con cada plato, sino a través de los ingredientes y las técnicas escogidas durante una vida de viajes por la región y otros lugares. Prueba el shish barak estilo gyoza o el kebab de ternera wagyu servido con cereza ácida y piñones, que lleva el apropiado nombre “Ven conmigo a Alepo”. Este año, Orfali Bros Bistro ha recibido una estrella Michelin, y los hermanos están trabajando en su nuevo concepto, Three Bros, que abrirá a principios de 2025. Génova, Italia Por qué ir: por su canon culinario de clásicos atemporales y sus innovadores giros a lo tradicional Durante siglos (desde el siglo XIV concretamente), Génova se ha llamado también La Superba, que podría traducirse como soberbia, espléndida, pero también como altanera y presumida, un nombre que aún hoy le viene como anillo al dedo: esta ciudad marítima, con uno de los mayores puertos de Italia y antigua potencia financiera y náutica, en la región noroccidental de Liguria, es a la vez señorial y extensa, implacable en la defensa de su herencia cultural y algo petulante por haber sabido mantener su esencia intacta frente a la globalización. Todos esos rasgos quedan patentes en su arquitectura, mantenida a grandes rasgos a lo largo de su historia, desde los ornamentados palacios al laberíntico casco histórico a cuyas estrechas callejuelas (o caruggi, como las llaman ellos) apenas llega la luz del sol. El orgullo de la ciudad se deja ver en su cultura gastronómica inmortal, con recetas (muchas de ellas vegetarianas y anteriores a que empezara a popularizarse la cocina plant-based) que han pervivido y se han pasado de generación en generación como celebrados tesoros de la nación genovesa. Los clásicos atemporales como el pesto, la focaccia, la farinata (una torta de harina de garbanzo ácima) y la panissa (pequeños buñuelos de garbanzo) pueden encontrarse en las mesas de toda la ciudad, y los lugareños no tienen reparos en seguir haciendo cola en aquellos lugares que mejor los preparan. También puedes leer: ¿Te estresa planificar viajes? Estas herramientas gratuitas con IA te lo ponen muy fácil Si bien en el pasado esta categoría estaba compuesta fundamentalmente por locales históricos como Osteria di Vico Palla, Panificio Mario o Antico Forno della Casana, una serie de nuevos locales han llamado la atención del público por darle un toque diferente a los platos genoveses más apreciados, los cuales ameritan y mucho una visita. Goa, India Por qué ir: por su nueva era en el mundo de los (atrevidos) licores y unos maridajes con comida que no dejan de superarse Cuando llegas a Goa en cualquier momento de la primavera o el verano, una de las primeras cosas que percibes es el curioso olor del zumo de cayú fermentando lentamente. Este es el momento en que esta fruta dulce y jugosa se cosecha y se pone a fermentar en alambiques tradicionales, donde se transforma en feni, la bebida espirituosa que es puro Goa. Clasificado como desi daru o “licor de campo”, el feni se ha elaborado tradicionalmente en hogares y destilerías locales, y los goanos lo han tomado como bebida de diario durante siglos, ya fuera solo o con un toque de refresco Limca y una rodaja de chile verde, acompañado de pescado frito bañado en jugo de chile. Pero las cosas están cambiando para esta bebida espirituosa y una nueva remesa de destiladores, baristas y chefs locales se han autoproclamado sus embajadores. Entre sus mayores defensores está Hansel Vaz, exgeólogo y fundador de Cazulo Premium Feni, que se ha dejado la piel para llevar el feni goano a un público mayor. Vaz creó la primera experiencia en una destilería de feni del mundo con el lanzamiento de Fazenda Cazulo, ubicada en una granja de cayú en Cuelim, Goa del Sur, donde hay disponibles catas de feni y tours por la bodega, que también incluye una experiencia “flotante” en la que podrás probar un abanico de cócteles de feni y snacks goanos sentado en una mesa de picnic en un río poco profundo. Otros destiladores tradicionales, como Solomon Diniz, de Tinto, han llevado sus negocios intergeneracionales de feni a un nuevo público con tours guiados por sus granjas y puestos interactivos en ferias gastronómicas, en las que muestran todas las posibilidades del feni. Marcas como Aani Ek han lanzado una línea de fenis aderezados con especias locales como el comino, la canela y la guindilla. Islay, Escocia Por qué ir: por los nuevos locales que están abriendo en este paraíso de los amantes del whisky El idilio de Islay con los fans del whisky dura ya siglos; esta abrupta isla de las Hébridas en la costa suroccidental de Escocia, también conocida como la isla del whisky, tiene diez destilerías activas repartidas en menos de 780 kilómetros cuadrados que producen sin cesar variedades ahumadas de esta bebida ambarina, cuyo sabor se ve acentuado por la tierra turbosa que cubre como una manta este cenagoso paisaje marino. El resultado es un viaje que toma un cariz casi de peregrinación para los amantes del whisky escocés, pero nunca antes había sido este lugar más irresistible hasta para el público casual. En verano de 2025 abrirá sus puertas Ardbeg House, cortesía de la marca de whisky del mismo nombre propiedad de LVMH. De esta forma se recicla con elegancia una propiedad histórica frente al mar con doce cuidadas habitaciones y suites, a cargo de la empresa de diseño Russell Sage Studio. También te puede interesar: Uber anuncia su nuevo servicio de viajes en barco en algunas ciudades europeas para el verano de 2024 El bar restaurante del lobby ofrecerá mucho producto de las aguas circundantes, como ostras, langosta y caballa, todo, como no podría ser de otra forma, maridado con whiskies seleccionados con cuidado. Kigali, Ruanda Por qué ir: por sus extravagantes menús degustación panafricanos anclados en los ingredientes regionales y por el movimiento en alza del café de especialidad Ruanda es conocida como la tierra de las mil colinas, con un paisaje ondulante que abarca desde las curvilíneas calles de Kigali a los altos picos del Parque Nacional de los Volcanes. Lo que los visitantes no esperan es la frondosidad de sus laderas, la infinita extensión esmeraldina salpicada de eucaliptos, cipreses y palmeras en todas las direcciones. Este terreno, con sus climas templados y su tierra volcánica, lleva mucho tiempo sustentando los cultivos de Ruanda, como el té, el café, la cassava y las judías, y durante los últimos años ha ido llamando cada vez más la atención de los vanguardistas culinarios de todo el continente. Veamos el ejemplo de Dieuveil Malonga: este chef congoleño ha vivido y trabajado en Alemania y Francia y viajó a 48 países africanos antes de establecer en Kigali su ambicioso restaurante Meza Malonga en 2020. El menú degustación de ocho platos, celebración del producto ruandés y de las tradiciones culinarias panafricanas a partes iguales, ofrece platos como las gambas estilo Mombasa, un estofado de cacahuete congoleño y filete con salsa suya nigeriana. Le han llovido los elogios, pero eso no ha satisfecho las ambiciones de Malonga: en marzo de 2025 abrirá un amplio campus en Musanze, cerca del Parque Nacional de los Volcanes, con un laboratorio culinario, un museo de la especia abierto al público y mucho más. Lima, Perú Por qué ir: para disfrutar de la nueva era de su excelente cocina informal en una ciudad famosa por sus menús degustación Esta última década, una ristra de restaurantes de postín han cimentado la capital de Perú como una Meca de la gastronomía que la ha llevado a escalar puestos en listas como la de World's 50 Best Restaurants desde 2013 hasta liderarlas en los últimos años. Están Central, con un exquisito menú degustación diseñado en torno a los ingredientes poco conocidos que pueden encontrarse en distintas elevaciones por todo Perú (de un alga de río andina a cabezas de piraña amazónica), y su luminosa hermana Kjolle, con un menú degustación no alcohólico de tubérculos fermentados y hierbas; Maido, donde los delicados nigiri y los potentes tiraditos de pescado crudo hacen honor a la herencia de la cultura nikkei (japoperuana), y Mayta, una celebración contemporánea de ingredientes endémicos, tanto en el plato como en el vaso de cóctel. Y eso solo es el principio. foten, Noruega Por qué ir: por su famosísimo bacalao, porque aquí podrás probar deliciosa carne de ballena y por la belleza de sus paisajes: comer bajo la aurora boreal o el sol de medianoche es algo mágico. Este pequeño archipiélago noruego es de una belleza épica, con sus escarpadas montañas alzándose sobre el mar de Noruega, las abruptas costas que reciben las visitas de los alces y los pigargos europeos y sus bahías de aguas turquesas, perfectas para un chapuzón bajo el sol de medianoche. Un paraje salvaje e inigualable que cuenta con un atractivo cada vez mayor para los viajeros: con sus aguas llenas de bacalaos, la hierba rica en sal y nutrientes que engorda a sus ovejas y los increíbles productores locales que elaboran todo tipo de alimentos, de quesos de especialidad a sal de algas, Lofoten es una fuente inagotable de tesoros culinarios. El bacalao en particular tiene un lugar casi mítico en la historia y la cultura de Lofoten, que se materializa en las cabañas de pescadores repartidas por su territorio y las líneas de secado que cuelgan en el aire del norte… así que a nadie sorprenderá que aquí sepan cómo cocinarlo muy, muy bien. También puedes leer: El Metro de Quito alcanza los 30 millones de viajes Lo encontrarás en grandes cantidades en el menú de un favorito de toda la vida, Børsen Spiseri, en la ciudad histórica de Svolvær, un restaurante de pescado cuya especialidad es el bacalao seco. También cuenta con una sauna flotante, con unas vistas excepcionales del puerto. Lofoten se toma muy en serio la filosofía del kilómetro cero, y prácticamente todo lo que encuentras en el plato es hiperlocal: en Holmen, un hotelito de cuento en la costa de la isla de Moskenes, el bacalao y el fletán locales, junto al urogallo y el cordero, dictan los menús de cada día. Puerto Rico Por qué ir: por los clásicos caribeños con un toque de San Juan, por el movimiento culinario local y por el primer festival de vino y comida de la historia de la isla La cocina de Puerto Rico es tan dinámica como sus excitantes ritmos de reggaeton, una capa tras otra de influencias taínas, españolas y africanas que hacen que los platos tradicionales de la isla sean así de distintivos. Pero, como pasa en la mayoría de islas tropicales, el acceso a la comida lleva tiempo siendo un problema, realidad que llegó a un punto de inflexión tras el huracán María de 2017. Desde entonces los agricultores, restauradores y empresarios alimenticios locales se han unido para asegurar acceso a ingredientes de calidad producidos en la región, una piedra angular de lo que a día de hoy se ha convertido en un panorama gastronómico que ha llamado la atención del mundo entero. Y, si bien aún se importan chefs de fuera para que cocinen en los hoteles y restaurantes de los lugares turísticos, los que lideran la narrativa de la comida puertorriqueña actual son originarios de aquí. Su comida es un reflejo de años de cocineros centrados en la filosofía de la granja a la mesa que han sacado al público de las calles principales de Viejo San Juan y han evolucionado y adaptado las tradiciones. Washington D. C., Estados Unidos Por qué ir: para ver la diversidad que caracteriza a la capital del país aplicada a un panorama gastronómico en alza Hasta hace poco, salir a cenar en Washington D. C. implicaba fundamentalmente una única cosa: un asador elegante cerca del Capitolio o la Casa Blanca, donde los legisladores y los representantes de lobbies debaten (o discuten) con un bistec y un martini o dos. Eso se ha acabado. Claro que aún puedes jugar al quién es quién de la política estadounidense en Café Milano o Charlie Palmer Steak, pero, gracias a los nuevos locales que están abriendo chefs de renombre nacional, además de un panorama de restauración local y diversa mejor que nunca, el poderío de Washington ya no está en su clientela, sino en la propia comida. Fuente: traveler