En un entorno marcado por disrupciones tecnológicas, nuevos modelos de negocio y demandas sociales emergentes, la pregunta sobre el tipo de liderazgo que necesita la región se vuelve urgente. ¿Están realmente preparados los líderes empresariales en Ecuador para conducir procesos de cambio estructural? También puedes leer: Nirsa expande su marca Real a Chile: productos ecuatorianos llegan a supermercados Rofil en Punta Arenas Esta es la interrogante que plantea Carla Fernández Corrales, Directora Senior de Educación Ejecutiva & INCAE Online, quien visitará el país en los próximos días para sostener encuentros con empresarios, medios de comunicación y actores del ecosistema corporativo sumándose a la agenda de país de crecimiento Ecuador 2030. “El cambio no ocurre en los departamentos de innovación: empieza en la mentalidad del directorio”, afirma Fernández. Según el estudio “Executive Leadership Outlook” de Russell Reynolds (2023), sólo el 34% de las organizaciones en América Latina tienen un plan claro de sucesión en su alta dirección, y un 71% de los líderes emergentes considera abandonar sus compañías por falta de oportunidades de desarrollo. Por su parte, el informe “Global Risk Management Survey” de Aon (2024) señala que apenas el 53% de las empresas latinoamericanas se consideran preparadas para enfrentar los principales riesgos organizacionales, entre ellos la ciberseguridad, el cambio climático, la reputación corporativa y las crisis políticas. Estas cifras reflejan un panorama donde muchas organizaciones reaccionan ante emergencias, pero no logran anticiparse ni liderar procesos transformacionales con visión de largo plazo. La llegada de Fernández al país se enmarca en el desarrollo de una nueva edición del Programa de Alta Gerencia (PAG) desarrollado por INCAE, que se llevará a cabo de forma presencial en Cuenca y Quito, y abre una oportunidad para que el país se sume a la discusión regional sobre la renovación del liderazgo empresarial. Desde su experiencia como consultora y académica, propone activar una conversación estratégica sobre cómo pasar de estructuras jerárquicas y modelos de control, a liderazgos basados en propósito, adaptabilidad y visión sistémica. La clave señala Fernández, no está en reemplazar lo que funciona, sino en ampliar la capacidad de los directivos para tomar decisiones informadas, liderar desde la incertidumbre y construir culturas organizacionales más abiertas al aprendizaje continuo. También puede interesar: ¿Buscas empleo? Estas son las 5 habilidades blandas más valoradas por las empresas en Ecuador Entre las soluciones que sugiere destacan: La formación continua de la alta dirección con enfoque en pensamiento estratégico y transformación digital. La integración de nuevas generaciones en la toma de decisiones, para renovar perspectivas. El desarrollo de una cultura directiva que combine propósito, datos y criterio humano. Para Fernández, el futuro del liderazgo no está en dominar herramientas, sino en cultivar mentalidades que permitan evolucionar junto al entorno. Y en esa transformación, Ecuador tiene la oportunidad de tomar la delantera.