Los abuelitos de Iveth Camila Ortiz sabían que pronto se vacunarían, pero no sabían qué pasos seguir para registrarse. Ese fue el detonante para que la niña, originaria de Coahuila, se movilizara para ayudarles a ellos y a otros cientos de personas. “Los adultos mayores se tenían que registrar pero no le saben a la tecnología, muchos no sabía ni leer o escribir”, relata Iveth Camila Ortiz. Albia es una localidad de Torreón con menos de 2,000 habitantes donde hay pocos café internet. Brenda Ramírez, madre de Iveth, relata que su hija se llevó la computadora a casa de sus abuelos y cuando se dio cuenta que los vecinos tenían también dificultades para el registro, consiguió una camioneta con altavoces para avisar a las personas mayores que podían ayudarles. ➤ Ver también: Ecuador, Argentina, Brasil, México y Colombia superan el promedio mundial de vacunación El segundo reto era trasladar a los adultos mayores, Iveth relata que pidió a su mamá ayudarle a llevar a los vecinos que no tenían medios para llegar en su camioneta. Sin embargo, debido a que las filas en el vacunatorio del Coliseo Centenario de Torreón eran muy largas, la camioneta se quedó sin gasolina. “Entonces Iveth vio a la delegada Cynthia Cuevas y le pidió apoyo para el transporte, la delegada le ayudó y ahora hemos estado moviéndonos en camiones para llevar a los adultos mayores y otros adultos de otros rangos de edad”, dice Brenda. En el futuro, Iveth quiere ser pediatra o investigadora, ella recuerda que cuando empezó a registrar a los vecinos muchos le decían que tenían alguna dolencia, pensando que ella doctora. “Me decían: doctora, es que tengo un poco de gripa. Yo solo quería ayudarles. Mucha gente acá no tiene ni televisiones para saber que tienen que registrarse”. Fuente: Forbes México