A la par, surgen tendencias que transforman su rumbo: sostenibilidad, certificaciones internacionales y tecnologías innovadoras que marcan el camino hacia una construcción más moderna, eficiente y alineada con los desafíos globales. En 2024, la economía ecuatoriana se contrajo un 2%, lo que se explica por una caída simultánea de los principales componentes de la demanda agregada: el consumo de los hogares (-1,3%), el gasto público (-1,2%) y la inversión (-3,8%), según el Banco Central del Ecuador (BCE). Por su parte, el sector externo mostró un mejor desempeño, atenuando el impacto de la crisis interna que atravesó el país. En 2024, las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 1,8%, mientras que las importaciones en 1,7%. En ese año, el PIB del sector de la construcción cayó un 7,8%, alcanzando, en términos nominales, los USD 4.905 millones, lo que representa el 3,9% del PIB total del país. El BCE estima que, al cierre de este año, el sector se recuperará con una tasa de crecimiento del 2,5%. En 2024, los ingresos provenientes del sector de la construcción se contrajeron un 2,4%, hasta los USD 13.958 millones, lo que equivale al 5,7% de las ventas totales a nivel nacional. Esta cifra revela que tras una persistente tendencia a la desaceleración en las ventas en 2022 y 2023, el sector entró en un periodo contractivo en el último año, según el Servicio de Rentas Internas (SRI). Sin embargo, entre enero y julio de 2025, los ingresos del sector aumentaron un 8% frente a igual periodo de 2024, lo que refleja un repunte en las ventas que, de mantenerse, presenta perspectivas favorables de crecimiento al cierre de año. Las empresas domiciliadas en Guayas (35,7%) y Pichincha (33%) representaron, en conjunto, cerca del 70% del total de ingresos del sector. Le siguen las empresas de Azuay (6,5%) y Manabí (3,8%). El desempeño del sector de la construcción presenta una importante incidencia en el mercado laboral ecuatoriano, que parte desde la adquisición de insumos hasta la generación de valor agregado. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), las actividades relacionadas con edificaciones y obras de construcción constituyeron el 7% del empleo nacional, situándose como el cuarto sector que mayor empleo directo generó en la economía. En 2024, la Inversión Extranjera Directa (IED) se contrajo un 34%, al pasar de USD 481 millones en 2023 a USD 318 millones. Esta caída se atribuye principalmente a desinversiones en los sectores de construcción, electricidad, gas y agua, así como en los servicios prestados a las empresas. El crédito a la vivienda es uno de los factores que promueve el dinamismo del sector de la construcción. Según las cifras de la Superintendencia de Bancos, las colocaciones en este segmento se contrajeron un 3,4%, hasta alcanzar los USD 821 millones en 2024, lo que significó USD 29 millones menos que en 2023. Estas cifras revelan menos recursos destinados al desarrollo de proyectos inmobiliarios, y la compra de viviendas de interés social y de interés público. Esta tendencia se mantuvo en este año. Entre enero y julio de 2025, las colocaciones de este tipo también disminuyeron en un -8%, en comparación al mismo periodo de 2024, al pasar de USD 471 millones a USD 410 millones. Para este año, el BCE proyecta que la economía crecerá un 3,8%, lo que marca un periodo de recuperación. Este contexto representa una oportunidad de crecimiento para el sector de la construcción que precisa de acciones directas sobre la inversión y el financiamiento, como promotores clave del dinamismo en la construcción. Por: Pamela Flores H. y Jonathan Guamán Ch. - Ekos Research Dominic Burgos, Andrés Calvopiña, Gabriela Romero y Victoria Uribe - Revista Ekos