Mientras que, para el siguiente año, la entidad estima una tasa del 0,8%. En ambos casos, las cifras se sitúan por debajo del promedio regional (2,3%), lo que describe un crecimiento lento, que tiene contexto con la incertidumbre del comercio mundial y las implicaciones negativas de la crisis energética y de seguridad. La entidad también proyecta que el PIB de la construcción crezca en un 1,1% y alcance los USD 10.887 millones al cierre de este año, lo que equivaldría al 9,1%, situándose, como la cuarta actividad con mayor aporte al PIB del país. En tanto que, para el próximo año, el BCE proyecta un crecimiento del 1,7% para el sector. En 2022, los ingresos provenientes del sector de la construcción aumentaron en un 12,7% hasta alcanzar los USD 14.151 millones. En tanto que, entre enero y septiembre, los ingresos de esta actividad crecieron en un 0,5%, ubicándose en USD 9.788 millones, de acuerdo con los registros del Servicio de Rentas Internas (SRI). Del total de ingresos generados por la construcción, el 38,8% corresponde a edificaciones y obras de construcción, el 35,7% del comercio de insumos para la construcción y el 25,4% de la industria para la construcción. También te puede interesar: ¿Qué le espera a la economía global en 2024? Las empresas domiciliadas en Guayas (36,1%) y Pichincha (33,2%), en conjunto, representaron cerca del 70% de los ingresos totales del sector. Le siguen las empresas de Azuay (7,4%) y Manabí (3,7%). El desempeño del sector también implica un importante impacto en el mercado laboral puesto que la construcción es la cuarta actividad que mayor empleo directo genera en la economía. Según registra el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), al mes de septiembre de 2023, la construcción representó el 6,4% del empleo a nivel nacional. Uno de los factores que ha propiciado el dinamismo de la construcción es el crédito a la vivienda. De acuerdo con la Superintendencia de Bancos (SUPERBANCOS), en 2022 este tipo de crédito aumentó en un 13,9%, alcanzando los USD 902 millones que son destinados a proyectos inmobiliarios, la compra de vivienda de interés social y de interés público. En cambio, entre enero y septiembre de 2023, las colocaciones de este tipo se contrajeron en un 3%, en comparación al mismo periodo de 2022. Esto al pasar de USD 675 millones a USD 654 millones. Este hecho se ajusta al contexto nacional e internacional que sugiere un escenario de incertidumbre (incrementos progresivos en el costo del crédito doméstico) que pone en duda tanto la inversión como el endeudamiento para el desarrollo y adquisición de proyectos inmobiliarios. Según el INEC, el índice general de precios de la construcción tuvo una variación anual del 3,5% en diciembre de 2022. No obstante, en septiembre de este año, este índice reflejó una caída de 0,11% en su tasa de variación anual. Es así que, el BCE proyecta una caída de la inversión privada en la economía en un 0,1%, tanto para 2023 como 2024. Por su parte, el consumo de los hogares alcanzaría un menor ritmo de crecimiento (2,8% en 2023 y 2,3% en 2024) tras una tasa del 4,6% en 2022. La persistencia de la incertidumbre en los mercados internacionales, y, las expectativas que la ciudadanía mantiene sobre la gestión del nuevo Gobierno son elementos que configurarán el escenario en este y el próximo año. Frente a ello, y a otras amenazas vigentes como el fenómeno del niño y la crisis energética y de seguridad, el sistema financiero público y privado se constituye como un actor clave que permitirá el flujo de liquidez hacia los diferentes sectores de la economía, lo que ayudará a mantener el dinamismo del aparato productivo del país, especialmente del sector de la construcción. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research - Dominic Burgos, Andrés Calvopiña y Camila Logacho, equipo Ekos