Por: David Suárez Maldonado, Comunicación empresarial y Marketing de contenidos Estrella Montolío, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Barcelona, en charla con BBVA, explica lo importante que es entender que la lengua es mucho más que sintaxis, sino que tiene que ver con una herramienta de vida fascinante y gratuita. Desde la popularización de tecnologías emergentes y canales digitales (correo electrónico, mensajes de texto, chats en múltiples redes sociales, etc.), la escritura se ha convertido en una habilidad mucho más transversal de lo que era hace 25 años. En ese entonces, había un porcentaje importante de profesiones en las que la escritura estaba prácticamente ausente. En la sociedad de la información y el conocimiento, son escasos los profesionales que no tienen que escribir nunca. Es decir, la escritura formará parte de nuestras tareas profesionales actuales y futuras, por lo tanto, es fundamental que aprendamos a escribir bien. ➤ Ver también: Los cinco libros que Bill Gates recomienda Escribir bien no tiene que ver con hacer poemas (menester que requiere un nivel de especialización superior), sino que se refiere a elaborar documentos y textos que cumplan con los objetivos comunicativos para los que han sido diseñados. Si yo lo que quiero es hacer un chat de WhatsApp divertido y la persona que lo recibe se ríe, he escrito de la forma adecuada. Si lo que quiero es presentar un Currículum Vitae de modo persuasivo, entonces, esa hoja de vida ha cumplido su objetivo si el responsable de Recursos Humanos decide que ese currículum, por su forma, contenido o expresión, destaca del resto. "Una gran regla para el éxito: piensa sobre el papel. Solo un 3 % de los adultos tiene objetivos claros escritos. Esas personas consiguen 5 o 10 veces más oportunidades que gente de igual o mejor educación y capacidad pero que, por la razón que sea, nunca se han dado el tiempo para escribir exactamente lo que quieren" Libro ¡Tráguese ese sapo! - Brian Tracy Escribir y leer no son automatismos, como hablar y oír. Para escribir y leer debemos pasar por procesos de aprendizaje largos y complejos. Los niños, desde que aprenden las letras hasta que logran escribir, invierten mucho tiempo y esfuerzo. Es un aprendizaje continuo porque la escritura cada vez es más sofisticada. Por ejemplo, ahora es realmente útil aprender y aplicar conceptos como Copywriting (escritura persuasiva) y escritura SEO (para posicionamiento en motores de búsqueda) con objetivos comerciales. Además, entender los diferentes formatos de difusión que existen en la actualidad. No es lo mismo escribir para papel que para pantalla, y dentro de los canales digitales existen una variabilidad extensa de formatos, redes, plataformas, etc. Es decir, saber condensar la información de acuerdo a nuestra intención comunicativa. La escritura brinda múltiples oportunidades en ambientes profesionales, ya que un documento nos permite exponer nuestras cualidades y virtudes. Nuestra escritura nos representa, es nuestra imagen. El lector asimila un concepto de ti como persona, de acuerdo a tu expresión en texto. Para escribir bien, es necesario conocimiento de una temática, investigación y profundización, pero -sobre todo- empatía para entender a tu lector y así comunicar mensajes claros mediante ejemplos tangibles que sean de su interés y conocimiento. Eric Arthur Blair, escritor británico mejor conocido como George Orwell, planteó reglas para una escritura clara y simple: Evita las palabras rebuscadas que todos tus colegas utilizan. Sé creativo en buscar enfoques diferentes de tópicos trillados en tu sector. Elige la palabra más corta: descarta cualquier palabra larga si hay otra breve que significa lo mismo. Si puedes prescindir de una palabra, frase o concepto, hazlo. Cuanto más sencillo sea el texto, mejor. Evita extranjerismos y tecnicismos. La más importante de todas: rompe las reglas siempre que el texto (o el perfil del lector) te lo pida.